martes, 5 de noviembre de 2019

Villorobe (Burgos)



NADANDO EN EL RECUERDO

El pantano de Úzquiza, en la Sierra de la Demanda, esconde bajo sus aguas la memoria del recuerdo.

Lo que hoy es el segundo embalse del Arlanzón años atrás fueron tres humildes pueblecitos, Herramel, Úzquiza y Villorobe, que cedieron sus tierras en 1986 para ser sepultados por las aguas de un nuevo pantano que abastecería a la ciudad de Burgos.
Villorobe se encontraba a 32 kilómetros de la capital y era, de las tres poblaciones hoy desaparecidas, el de mayor dimensión con una superficie de cultivo de 193 hectáreas, 540 de prados y pastizales y 2.330 de terreno forestal. Además, fue Ayuntamiento de los tres pueblos.

 Remontándonos a sus orígenes, Villorobe ya aparece en documentos del siglo IX (año 863). Fue en esta época cuando repobladores procedentes del otro lado de los montes de Ordunte vinieron a ocupar las tierras próximas a la Sierra de la Demanda. Es entonces cuando podemos hablar del nacimiento de los tres pueblos burgaleses. Y nos damos cuenta de que Villorobe guarda en su nombre la huella de sus orígenes “Villa de Orobio”.

 En 1972, Villorobe, que según el Catrastro del Marqués de la Ensenada pertenecía entonces al Partido de Juarros, contaba con 24 casas habitables y 7 inhabitables. Su población apenas era de 26 vecinos, 3 viudas, y un habitante. Además, había una casa a modo de fragua para gusto de los herreros y un molino, propiedad del Concejo, que se encontraba en el río Pineda del que aprovechaba su cauce para llevar a cabo su tarea en el proceso de elaboración del pan.
A mediados del siglo XIX (1850), el pequeño pueblo burgalés acogía a 21 vecinos y 97 habitantes. Había por entonces 50 casas además de una escuela de instrucción primaria y la iglesia parroquial de San Esteban.
Ya a finales de siglo, en 1894, el número de habitantes ascendió a 176 y los edificios habitables ya sumaban 140. También había, además del molino, la fragua, la Casa de Concejo y escuela propia, un horno, un potro de herrar, y una taberna cerca de la plaza del pueblo.
El censo de población mostraba en diciembre de 1940 un total de 240 habitantes que se repartían en 51 viviendas y que incluso eran superadas por el número de edificios destinados a otros usos que ya eran 70.

 El río en su paso por el pueblo dividía a éste en dos barrios obligando a las construcciones, principalmente obras de mampostería con sillería en vanos y esquinas, a distribuirse en pequeñas plazuelas. El barrio que se encontraba entre Villorobe y Herramel era Barbirón.
Antes de abandonarlo definitivamente en el pueblo aún vivían 215 personas. Poco después, ya no quedaba nada, solo escombros. El lugar donde tantas generaciones habían convivido a lo largo de los siglos desaparecía para siempre arrastrado por las aguas.

 Lo que no se pudo llevar el agua es el recuerdo de sus gentes. Y es que son éstas las que dan vida a un pueblo y le conceden características propias.
Villorobe, como cualquier otro en aquellos tiempos, era un pueblo que subsistía gracias al trabajo de todos sus habitantes. Su economía se basaba fundamentalmente en la ganadería (orientada de manera exclusiva al ganado ovino, bovino y porcino). Es por ello que las familias guardaban con gran mimo su ganado en la cuadra, que formaba la planta baja de las viviendas. El trabajo era duro pero esencial todos los días del año. Cuando el viento invernal conducía los primeros copos de nieve del día peinando los campos, helando sus pastos, el silencio que reinaba en las eras tan sólo era interrumpido por el madrugador esfuerzo de los villorobanos.

 Los pastores cuidaban mucho de conservar todo su rebaño, pues manadas de lobos procedentes de la zona de Pineda y de Salas de los Infantes acechaban por la noche. Bien es cierto que existía una Junta de varios pueblos, con sede en Villasur de Herreros, por la que se acordó una indemnización a los dueños. Pero, la compensación solo se recibiría si, a causa de algún accidente como pudiera ser el ataque de unos lobos o un incendio, murieran al menos cinco reses.
Era tal el valor de estos rebaños para la subsistencia familiar que, incluso en invierno, el pastor o el que ejercía de “vaquero” como se solía decir, tenía que dormir en lo alto del monte para evitar cualquier disgusto. Con la desaparición del pastor contratado, el que desempeñaba las tareas en su lugar era, entonces, acompañado por un zagal.

 Por otro lado, el gran número de rebaños existentes en el pueblo impedía su agrupamiento a la hora de pastorear. De ahí, que se distribuyeran en las denominadas majadas, en cada una de las cuales se agrupaban cuatro o cinco propietarios. Cada majada, además de su tenada, tenía su pastor contratado pero, debido al gasto que éstos generaban, eran finalmente los propios dueños los que ejercían su función. También, se solían utilizar majadas diferentes en verano e invierno.
De todo este trabajo, lo que se conseguía con los rebaños era vender los corderos y obtener lana para, después de lavarla, bien venderla o bien utilizarla para hacer colchones.
Aparte de los rebaños, había que ocuparse también del resto del ganado.
Las vacas servían de apoyo en numerosos trabajos: ayudaban a transportar la leña, a trillar, a arar la tierra y, además, se obtenían beneficios de la venta de sus terneros a los carniceros que bajaban de Burgos. Pero, también, suponían su esfuerzo puesto que, en invierno, cuando se guardaban en la cuadra de la planta baja de la vivienda, había que llevarlas día sí día también a beber al río.

 Sin embargo, el cuidado del ganado porcino traía consigo una recompensa más sabrosa pues su único empleo era sustentar a la familia durante todo el año.
Todo lo que conseguían era producto del trabajo diario, tanto de mayores como de pequeños, puesto que toda la familia contribuía en las tareas. Mientras los mayores se podían dedicar a la elaboración del pan, respetando eso sí los típicos turnos del horno común, los niños traían el agua de la fuente que se encontraba a medio camino entre Villorobe y Herramel.
Sin embargo, no todo era trabajo en el pequeño pueblo burgalés.

 El 26 de diciembre (en los últimos años trasladado a septiembre), empezaban las fiestas de San Esteban y así lo anunciaban las campanas. Entonces, el pueblo entero se paraba. Alegría, emoción, inquietud, ilusión, vida… es lo que se palpaba en las calles de este humilde pueblo de la Sierra de la Demanda. Aunque el trabajo diario no se veía interrumpido, las fiestas eran esperadas por todos los vecinos. Durante tres días, se asistía a misa por las mañanas y por la noche el pueblo entero se desvelaba con los bailes de la sala de Concejo, alrededor de la “Talla” de los quintos. Los bailes, armonizados por los famosos músicos Tripa Negra (Tinieblas) o Raboesquilao (Jaramillo), terminaban siempre con una jota y un pasodoble.
El 3 de agosto era otra fecha marcada por la fiesta de San Esteban. Era un día muy especial pues, aunque no había festejo alguno, ese día solo se hacía misa y, lo más importante, se dejaba de trabajar.

 Pero, sin duda, la fiesta recordada por todos como la más bonita era la del Corpus. La víspera, mientras los mozos tocaban las campanas, niños y niñas esperaban salir de la escuela para recoger flores de retama y escoba (que ellos conocían como “Zapatitos de la Virgen”) y ramas. Con ello se hacían luego los arcos de los altares, que eran tres: uno en la plaza, otro en la escuela y otro en Herramel. El día del Corpus, mozas y niñas tiraban cestas y cestas de las flores recogidas el día anterior por las calles que, poco después, recorrería la procesión. Las mujeres sacaban sus mejores colchas a la ventana y preparaban los altares. Cuando empezaba la procesión bajo el continuo resonar de las campanas, el pueblo entero era testigo. Salía de Villorobe y pasaba por todos los puentes hasta llegar a Herramel. Allí se rezaban algunas oraciones. En el puente que separaba ambos pueblos, las campanas de Villorobe dejaban de sonar y empezaban a tocar las de Herramel. Luego, en el otro puente, al revés, y así durante toda la procesión.
Pero, todo tiene un final y lo que siempre había sido un rumor pronto se convirtió en una realidad. Burgos necesitaba un nuevo pantano para abastecer a la ciudad. No se podían negar, era algo primordial.
El 28 de marzo de 1974 se presentó el trámite de expropiación forzosa de los bienes rústicos y urbanos afectados. El 5 de julio de ese mismo año, el Consejo de Ministros acordó el traslado de los tres pueblos. En enero de 1986 se produjo el abandono definitivo.

 De pronto se vieron recogiendo sus escasas pertenencias, recorriendo cada rincón de la que fue su vivienda durante tantos años como si fuera la primera vez, rozando las paredes que les cobijaron cuando el frío del invierno amenazaba fuera, intentando contener el recuerdo de cada olor, de cada tacto, del sonido que ofrecía la naturaleza al despertar, las campanas incansables, la primera radio que desde la ventana del maestro Salvador llegaba a los oídos de todos, la primera televisón que a tantos sedujo…Saliendo de casa por última vez, fijando la mirada en cada grieta de la puerta, siguiendo el camino que jamás volverán a pisar.

Solo, vacío, desértico, inerte…Así es como queda el pueblo de Villorobe y el corazón de sus últimos habitantes al abandonarlo en 1986. Ahora solo queda volver a empezar.
Finalmente, el agua cubrió el valle en 1987, aunque no funcionó a pleno rendimiento hasta 1989.

Ya han pasado muchos años. Ahora en verano. Cada vez más, el calor se hace insoportable y las aguas del pantano se presentan irresistibles. Nadar sobre siglos de historia nos hace estremecernos.
Fuente: Sandra Villorobe 


domingo, 3 de noviembre de 2019

La leyenda negra de las aguas del Balneario de Arlanzón (Burgos)



 En apenas cuatro años 13 monjas francesas fallecieron de manera repentina en la localidad burgalesa, por lo que los vecinos siguen creyendo que fue producto del agua del antiguo balneario.


Cuenta la leyenda popular que las aguas del balneario de Arlanzón estaban contaminadas, razón por la cual desde hacía un siglo los vecinos del pueblo se negaban a beber de ellas. La razón se debía a un hecho que tuvo lugar en este mismo establecimiento, donde, en apenas cuatro años fallecieron 13 monjas salesas llegadas de Voiron (Isère).

Muchos de los vecinos de Arlanzón, convencidos de esta máxima acerca del agua del balneario, se negaban a beber el agua que de allí emanaba, y advertían a sus conocidos acerca de esta 'leyenda negra' que recaía sobre la fuente, a la que culpaban de la muerte de las monjas francesas que ocuparon el balneario en esa época.

Obligadas por el entorno anticlerical que había en Francia a finales del siglo XIX y principios del XX, muchas comunidades religiosas francesas se vieron forzadas a buscar refugio en otros países que les permitiesen ejercer su religión de manera libre. Esta situación llevó en 1904 a la congregación de religiosas salesas de La Visitación a trasladarse a la villa de Arlanzón, y más concretamente a este antiguo balneario, donde permanecieron hasta 1908, momento en el cual pudieron regresar a su país natal.

Sin embargo, un hecho que todavía se sigue comentando en el pueblo burgalés es la extraña forma en la que un total de 13 hermanas salesas fallecieron durante este período de tiempo. Los vecinos desconocían las razones por las cuales se pudo producir este extraño suceso, por lo que, ante el miedo de que esto pudiese expandirse por toda la villa, empezaron a dejar de consumir este agua, y en su lugar se desplazaban hasta una fuente que se encontraba un poco más arriba, según cuenta uno de los vecinos del pueblo, Laurentino Nieto, que afirma que todavía hay gente en el pueblo que dice que prefiere no beber de ese agua por si está contaminada.
 
En 2011, motivados por una reforma que se iba a llevar a cabo en el ábside de la Iglesia de San Miguel, lugar donde se encontraban ubicadas las cruces de las tumbas de estas 13 religiosas; el decano honorario de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, Benito del Castillo, el periodista e historiador, Miguel Moreno Gallo, y el escritor e investigador Elías Rubio, decidieron ponerse manos a la obra e investigar qué había ocurrido realmente con estas monjas exiliadas.

Sus indagaciones les llevaron varios meses y revisar muchos documentos, tal y como asegura Moreno Gallo, permitiéndoles conocer el motivo de estas muertes, que posiblemente fuese una infección de salmonela. «En un sitio cerrado además, se transmite muy rápidamente», afirma. «Tuvimos mucha suerte, y es que el antiguo archivo municipal se había llevado a al Archivo Histórico Provincial de Burgos, y allí mirando las defunciones, se conservaban los partes médicos». En ellos, los tres investigadores encontraron información relativa a las muertes de estas religiosas, «el médico cada vez que moría alguien se hacía un parte explicando de qué había muerto», explica Moreno, «y se guardaba junto con las actas de defunción».

Una información que quedó recogida en el Boletín de la Institución Fernán González, bajo el título 'El exilio de las monjas de Voiron (Isère, Francia) en Arlanzón: 13 muertes entre 1904 y 1908', en la cual los tres autores realizaron un repaso a la historia de estas monjas, y a lo que les sucedió. De hecho, tal y como señala Moreno, cuando se publicó, el Ayuntamiento de Arlanzón realizó una «reproducción facsímil» de este escrito, para ser repartido a todos los vecinos del pueblo, con el objetivo de que conociesen qué ocurrió realmente. Sin embargo, muchos continúan creyendo la vieja historia que se cuenta.

«En el pueblo había una parte de leyenda», recuerda Moreno, «la gente no entraba en el Balneario porque les daba como miedo, pensaban que podía haber un virus o una bacteria». De hecho, el autor asegura que cuando se dio a conocer esta investigación, el programa de televisión 'Cuarto Milenio' se desplazó hasta la localidad burgalesa para realizar un reportaje sobre el tema, y «solo uno del pueblo quiso hablar, no encontraron a nadie que quisiese», un dato que califica de «curioso» y que achaca a las «leyendas que quedan en la memoria popular», que afirma que es «muy traicionera».

Asimismo, señaló que también intentaron ponerse en contacto con las monjas de esta congregación francesa, pero sin embargo «no quisieron saber nada», al igual que la gente del pueblo de Voiron.


jueves, 17 de octubre de 2019

Objetivo: sembrar la provincia Burgos de bellotas



El burgalés Rodrigo Ibarrondo está detrás de 'La gran bellotada ibérica', que desde la Sierra de Gata se está extendiendo a todo el país. En Burgos ya hay 15 células incorporadas al proyecto.


En el proyecto de Sierra de Gata se han involucrado cientos de personas, incluidos escolares que participan en plantaciones. - Foto: R.I.V.

Burgos se suma al proyecto ‘La gran bellotada ibérica’, una incoativa que está recorriendo España desde la Sierra de Gata y que tiene raíces burgalesas, ya que su impulsor, Rodrigo Ibarrondo Vázquez, nació en estas tierras, en la capital concretamente, pero vivió durante algunos años en Espinosa de los Monteros, y también ha recorrido parte del territorio nacional, nada menos que a lomos de un caballo. Así llegó a la cacereña Sierra de Gata donde acabó asentándose y donde comenzó a trabajar en la reforestación de bellotas en los montes, un proyecto que se ha ido extendiendo por todas las comunidades autónomas y que ya es imparable, con un objetivo:plantar 25 millones de bellotas hasta 2020.

La iniciativa de Rodrigo surge a raíz de que en el año 2015 se le quemó una finca que había comprado y que afectó a 100 hectáreas alrededor de su propiedad. Peor que su propia desgracia, incluso, fue la quema una semana después de 8.600 hectáreas en la Sierra de Gata también, que supuso un auténtico desastre medioambiental. Ese incendio marcó un antes y un después y supuso la puesta en marcha de un nuevo modelo de política forestal para acabar con los monocultivos de pinos, en el que Rodrigo, que viene del mundo de la conservación y la naturaleza, como él mismo dice, se involucró. «Me fijé el compromiso de comenzar a reforestar la Sierra con bosque autóctono», explica. Así, en tres años de trabajo, han pasado más de 1.100 voluntarios y cuentan ya con 200.000 árboles vivos. Ahora está a punto de comenzar la cuarta campaña de reforestación, explica Rodrigo.

Con la experiencia en ese territorio extremeño, con 650.000 bellotas sembradas, decidieron expandir el movimiento internacional -los voluntarios han llegado de 40 países diferentes- a toda la península ibérica y recuperar esa cultural del bosque y de restaurarlo. «es una manifestación activa a la sociedad comenzando con acciones de concienciación y de dar soluciones, como es plantar». ¿Y por qué bellotas? Rodrigo Ibarrondo explica que porque es muy sencillo su plantación y el origen de las semillas de robles, encinas, alcornoques y otros arboles ibéricos. Así, creó la Guía Bellotera para que la gente se pudiera informar y realizar acciones de manera independiente y consultar dudas a través de un e-mail que él mismo va respondiendo. El éxito ha sido tal que en apenas quince días se han inscrito 1.200 500 células (personas individuales o colectivos), y se han unido colectivos varios, organizaciones medioambientales, grupos de senderistas, colegios e institutos. En la provincia de Burgos son ya 15 células las que se han unido de localidades como la propia capital, con cinco; el Alfoz, con tres al igual que en Merindades y en Cogollos, Covarrubias, Santa María del Campo, Hontanas, Tubilla del Lago o Modúbar de la Emparedada. Todas esperan ya las lluvias anunciadas para comenzar a sembrar bellotas.

Y para dar a conocer en mayor profundidad este proyecto de la gran bellotada ibérica, pero también burgalesa, un grupo de personas interesadas en esta iniciativa y preocupadas por la desertización de los bosques a que está conduciendo el cambio climático entre otras causas, convocaron el lunes a los burgaleses en el Espacio Tangente, en un acto en el que el propio Rodrigo intervino (por streaming) para explicar su experiencia, resolver dudas y dar consejos. El objetivo es informar y facilitar la siembra de bellotas y también «sembrar en la mente de las personas la idea de sembrar bellotas», añadían los convocantes.
F: diariodeburgos.

domingo, 13 de octubre de 2019

El misterio de las lagunas de Neila




Las fugas registradas en las lagunas se explican desde su condición artificial, cuando se transformaron para su uso turístico y de pesca

El Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila ha vuelto a ser noticia tras la alarma provocada por la pérdida por fugas de la Laguna de los Patos, algo que viene sucediéndose en los últimos años y que preocupa tanto a los gestores de este espacio natural como al Servicio Territorial de Medio Ambiente. Sin embargo, esta realidad no debería extrañar. Y tiene una explicación. Desde la Asociación Geocientífica de Burgos recuerdan que las lagunas de Neila, si bien tienen un origen glaciar, no son naturales. En el informe ‘Restauración de paisajes y espacios degradados’ realizado por este colectivo tras unos encuentros sobre geología celebrados en Burgos en 2016 se recuerda que entre 1969 y 1972 se desarrolló el proyecto de transformación del complejo glaciar para su uso turístico y de pesca intensiva.

Esto implicó, entre otras cuestiones, la alteración de morrenas [acumulación de piedras, barro y sedimentos que acumula un glaciar], creación de diques y construcción de caminos en un entorno hasta entonces muy poco transitado.
"Se construyeron diques de cierre en todas las lagunas sobre las morrenas, destacando, por sus dimensiones, el correspondiente a la Laguna Corta. Se construyó asimismo una red de carreteras que permitía el acceso en vehículo a todas las lagunas. Finalmente, las lagunas fueron convertidas en cotos intensivos de pesca, que con el tiempo adquirieron gran demanda. Estas actuaciones fueron exitosas en sus fines dentro del contexto desarrollista de la época, si bien tuvieron un claro efecto negativo desde el punto de vista ecológico", señalan en el informe. Asimismo, recoge que que prácticamente desde la puesta en carga de los diques, "pero de manera más acusada durante los años 90 del pasado siglo, se vinieron registrando filtraciones", especialmente en Laguna Larga y Laguna de la Cascada.

 Ante esa tesitura, se barajó tomar medidas: o consolidar y reforzar los diques o llevar a cabo una intervención para renaturalizar la zona. La segunda alternativa fue la elegida finalmente. "Realmente era la opción más arriesgada, ya que suponía eliminar el acceso rodado a todo el complejo y prescindir de los demandados cotos intensivos de pesca. Es decir, transformar un modelo que había demostrado una gran aceptación social por otro, cuya piedra angular sería la puesta en valor del medio natural. Las actuaciones finalmente ejecutadas fueron propuestas en un documento técnico elaborado en 1998".

 obras de restauración. La Asociación Geocientífica de Burgos realiza en el citado informe un detallado análisis de las obras de restauración de las lagunas que se han llevado a cabo hasta la actualidad. "El riesgo de colapso de algunos diques artificiales, la inestabilidad del talud junto al antiguo refugio y el deseo de proceder a la naturalización de un paisaje de modelado glaciar, obligó a acometer obras durante 2001 y 2002, que fueron declaradas de emergencia el 10 de mayo de 2001, comenzándose las obras 5 días después. En estas obras se eliminó completamente el dique de la Laguna Corta, se rebajaron los correspondientes a las lagunas Larga y de la Cascada, se demolió el refugio-bar y se terraplenó todo el antiguo desmonte sobre el que se ubicaba".

 Desde el punto de vista técnico, la labor más delicada, indican en el informe fue precisamente la estabilización del talud por el gran volumen de material que se debía aportar. "Ello obligó a ejecutar una serie de drenajes interiores en el talud para reducir en lo posible su carga hídrica y por tanto la posibilidad de deslizamiento. Adicionalmente se realizó una zanja de drenaje en coronación para evitar la hidratación del talud por la escorrentía superficial. Con el objeto de reducir la erosión superficial el talud se recubrió de malla de yute. La hidrosiembra realizada y la progresiva invasión de las especies propias de la zona consiguieron en poco tiempo una buena integración paisajística. El talud aguas abajo del principal presenta una mayor pendiente y hubo que fijarlo mediante malla metálica y tabliestacado de madera, que han evitado movimientos en masa".

 Asimismo, se eliminaron las carreteras interiores, construyendo alternativamente caminos que permitieran al público el acceso a pie. Y se colocaron talanqueras de madera en las zonas de paso más estrechas para mejorar la seguridad. "En las zonas con aportes de materiales inertes procedentes del desmontaje de los diques fuera del talud se realizaron siembras y plantaciones con aportes de materia orgánica para acelerar su revegetación. Evidentemente, la presencia de humedad permanente en toda la zona juega a favor de una integración rápida de la obra, al menos desde el punto de vista perceptual".

 A modo de conclusión, desde la Asociación Geocientífica de Burgos que la evolución de las zonas restauradas ha sido, en estos casi veinte años, "aceptable e incluso se puede catalogar de exitosa en buena parte de la intervención. Especialmente en lo que se refiere a los cierres de Laguna Negra, Laguna de la Cascada y recuperación integral del área de Laguna Corta". Si bien recogen peros: "Se advierte la falta de proyecto en las Lagunas Brava y Los Patos, con actuaciones interrumpidas y aspecto de cierto abandono. Le falta conexión con el resto del área y emana cierto aspecto de ‘patio trasero’, con cierta impronta de lo dejado ‘a medias’. Sería deseable una revisión rigurosa al respecto", indicaban. Y es precisamente ahí, en estos puntos, en los que está trabajando Medio Ambiente.
Fuente: Diario de Burgos

jueves, 10 de octubre de 2019

¿Cuántas aceitunas puedes tomar al día para no engordar?



Las aceitunas son un alimento con una gran proporción de grasas saludables, pero debemos prestar atención a cuántas tomamos.



Las aceitunas son, probablemente, uno de los mejores aperitivos que podemos tomar. Su contenido en grasas ha sido el aspecto que más se ha criticado sobre ellas. Sin embargo, ahora sabemos que estas grasas son saludables. En concreto, las aceitunas contienen en total un 20% de grasas y la mayoría de ellas son ácidos grasos monoinsaturados. De todas formas, no deberíamos comer a diario una gran cantidad de ellas.

Andrea Calderón, secretaria científica de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), explicó a EL ESPAÑOL que no deberíamos tomar más de un puñado al día. Es decir, entre 6 y 10 aceitunas. Pero, ¿qué tipo de aceituna debemos comprar? La que queramos. A pesar de que existen ciertas diferencias entre aceitunas verdes o negras -las segundas suelen ser más calóricas- ninguna es más saludable que otra. Aparte de sus grasas beneficiosas, las aceitunas son una fuente de vitamina E, de fibra y de antioxidantes.

Eso sí, algunas aceitunas que venden en el supermercado contienen demasiada sal y, por tanto, debemos prestar atención a dicha cantidad. Para obtener los máximos beneficios de las aceitunas es mejor elegir aquellas que no vienen rellenas con otros ingredientes. Las aceitunas son, por tanto, un alimento muy saludable que puede tomarse como aperitivo o incluirse en algunas recetas.
Fuente: el español

miércoles, 9 de octubre de 2019

¿POR QUÉ LAS VACAS ATACAN A MÁS GENTE QUE LOS TOROS?



Un informe presentado en Reino Unido asegura que unas 4 o 5 personas fallecen al año atacadas por vacas debido, en gran parte, a su instinto maternal de protección.

A pesar de que parecen animales mansos, las vacas que pastan en libertad en los montes tienen un instinto de protección muy desarrollado y este puede activarse si ven que su entorno no es seguro y sus terneros corren peligro. Tanto que pueden llegar a atacar con fuerza contra sus propios cuidadores como senderistas que pasean por el campo sin que haya habido interacción alguna con ellas. Más aún cuando acaban de dar a luz.

Según un informe realizado en 2017 por la “Health and Safety Executive” (organismo británico encargado de la seguridad en el trabajo), desde el año 2000 hasta 2015, 74 personas habrían fallecido debido al ataque de una vaca en Reino Unido, la gran mayoría granjeros, pero es alarmante que un 24% de de estas muertes fueran senderistas que andaban libremente por el campo. Muchos creerían que los toros son más propensos a atacar, pero no, de entre todos los datos recogidos por el informe de la HSE, menos del 2% de los ataques fueron producidos por ellos, y ninguno acabó en muerte.

Pero, ¿qué les provoca atacar? En principio, veterinarios y ganaderos coinciden en que las reses recién paridas tienen un instinto maternal de protección muy fuerte, lo que provoca que si se sienten amenazadas hagan lo posible por atacar. Además, según el informe, el ir acompañado de un perro no ayuda, ya que los consideran depredadores. De hecho, un 94% de las personas que fallecieron iban con ellos en el momento del ataque.

Aquí en España
Un caso parecido en España sucedía en abril de 2017, en la localidad cántabra de Terán de Cabuérniga, donde fallecía una mujer de 58 años por la embestida de una vaca. Según apuntaba “El Diario Montañés”, quien recogía la noticia, los ganaderos de la comarca aseguraban que la actitud de las reses es un comportamiento ancestral y que se activa cuando las vacas dan a luz “su sentido maternal y de protección se desarrolla de una forma muy fuerte, más que en cualquier otra especie, nada más parir". Otro caso parecido ocurrió en 2016 en Kukuarri, en Orio, donde un hombre de 59 años y otro resultó herido por la embestida de una res.

Estos no son casos aislados, son muchos los recogidos por la prensa cada año. En 2016, dos personas fueron atacadas en diferentes momentos en la cima del monte Pasagarri, en Vizcaya, cuando paseaban o practicaban deporte en la zona. En este caso, solo hubo que lamentar contusiones, pero el susto se les quedó en el cuerpo. Uno de ellos fue Txerra Arberas: “De repente me vi en el suelo con las cabezas de las tres vacas encima golpeándome sin parar. No hacían más que gruñir, enfadadas” (Deia, abril 2016).

Así que si te cruzas con ellas en el monte, a pesar de que parecen animales sosegados, ten cuidado porque puedes interrumpir su paz y que ataquen. Por ello, sé prudente y evita hacer que las vacas se sientan acorraladas o en peligro o que vean que su ternero o su propia vida estén en peligro harán todo lo posible por defenderse.



Fuente: The Conversation.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

LA MEJOR NOTICIA PARA LOS TIGRES





En la India, su población ha crecido en los últimos años de forma espectacular

El nuevo censo local de tigres salvajes en la India, publicado esta misma semana, no puede ser más alentador. Su población es hoy un 30% mayor que hace solo cuatro años. Aun así, la actividad humana está a punto de acabar con el felino más grande del mundo, capaz de alcanzar los 300 kilogramos de peso. Apenas quedan unos pocos miles en estado salvaje en todo el mundo, lo que sitúa a esta especie al borde la extinción.

India es la nación con la mayor población de tigres salvajes. El censo, realizado en 2018, determinó que tenía 2.967 ejemplares, en comparación con los 2.226 en el cómputo anterior de 2014. "Este es un logro histórico para la India, y estamos reafirmando nuestro compromiso de proteger al tigre”, ha declarado el primer ministro de la India, Narendra Modi, al presentar los resultados del llamado Informe de estimación de todos tigres de la India. 2018, en Nueva Delhi.

En 1900, el planeta contaba con más de 100.000 tigres salvajes aproximadamente, pero su población ha caído a mínimos históricos y tres subespecies han desaparecido por completo. A principios de este siglo, en una cumbre celebrada en Rusia, India y los líderes de otros 12 países con tigres se comprometieron a duplicar su población para 2022. Entre 2010 y 2014, la población también creció alrededor del 30%. “Hace quince años hubo serias preocupaciones sobre el declive de la población de tigres y fue un gran desafío para nosotros, pero con determinación alcanzamos nuestras metas”, ha dicho Mondi.

Esta nación de 1,3 billones de personas tiene por costumbre contabilizar cada cuatro años a sus tigres en estado libre. Para este último ejercicio, los investigadores colocaron 26.000 cámaras en áreas donde se conoce la presencia de tigres. Posteriormente, los programas informáticos repasaron las 350,000 imágenes tomadas para identificar a cada animal. Desde las estribaciones del Himalaya hasta áreas remotas del noreste a través de las llanuras del norte del país, la India tiene alrededor de cincuenta reservas para preservar al animal.
Fuente: Quo