En pleno casco histórico, entre calles estrechas y edificios que conservan la memoria de la ciudad, se encuentra la calle Concordia, una vía pequeña pero cargada de significado histórico. Ya antes de la contienda española se llamaba de esa manera. Conecta el entorno de Capitanía, junto a la plaza de Alonso Martínez, con el interior del centro histórico y forma parte del entramado urbano que enlaza el eje de San Juan con el corazón comercial de la ciudad.
Durante buena parte del siglo XX, sin embargo, esta calle no se llamó así. En el callejero burgalés figuraba como calle 18 de Julio, en alusión al golpe de Estado militar de 1936 que dio inicio a la Guerra Civil Española. El cambio llegó al callejero municipal con la entrada del siglo XXI.
El Ayuntamiento de Burgos, presidido por Ángel Olivares, decidió sustituir varios nombres vinculados a la dictadura por otros más neutros, ligados a valores cívicos o recuperando las denominaciones previas al franquismo.
Retirando las referencias al franquismo
Así, la antigua calle 18 de Julio pasó a denominarse calle Concordia, dentro de un conjunto de modificaciones destinadas a retirar referencias directas al franquismo del callejero de la ciudad. La elección del nuevo nombre no fue casual. Frente a una fecha asociada a la ruptura y al inicio de la guerra, el término 'Concordia' evoca lo contrario: la convivencia, el entendimiento y la reconciliación entre los ciudadanos.
La palabra concordia procede del latín concordia, formada por con- (junto) y cor, cordis (corazón). Literalmente significa «unión de corazones»; es decir, armonía, acuerdo o buena relación entre personas. En la antigua Roma, incluso, existía la diosa Concordia, símbolo de la paz social y de la estabilidad del Estado.
A esta vía se accede desde la plaza de Alonso Martínez, la plaza del General Santocildes y la avenida del Cid, así como desde la calle de Jerónimo Merino, actualmente cerrada por el Ministerio de Defensa.

