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miércoles, 1 de julio de 2026

Metal Castellae dona una versión rockera del Himno a Burgos a la ciudad

 

La asociación ha entregado a la alcaldesa, Cristina Ayala, un vinilo con esta versión que sirve para conmemorar el centenario de la letra y la música de Calleja y Zurita



El Festival Zurbarán Rock Burgos 2026 arrancará este año con una importante vertiente histórica y cultural para la ciudad. La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, la portavoz de la asociación Metal Castellae, Laura Sagredo, y el músico Daniel del Río han presentado este jueves las novedades de la próxima edición del evento, que destaca por el estreno de una versión de heavy rock del Himno a Burgos con motivo de su centenario, así como por un cambio estratégico de ubicación para acoger a un volumen de público en constante crecimiento.


Durante el acto oficial, celebrado en un emplazamiento simbólico cercano a la antigua plaza de toros de Vadillos —donde el himno original de los maestros Zurita y Calleja se interpretó por primera vez hace casi un siglo—, Ayala ha querido mostrar su agradecimiento a la organización por un proyecto que «crea identidad de ciudad», y que se ha consolidado como un referente musical a nivel nacional e internacional.

La regidora ha subrayado el enorme impacto económico y turístico que el festival gratuito reporta a la capital burgalesa, recordando que la pasada edición dejó un beneficio de «más de un millón y medio de euros y más de 10.000 visitantes». Unas cifras en continuo ascenso que han motivado el traslado del festival a un nuevo recinto que ofrecerá un mayor aforo y mejores prestaciones para los asistentes. «El esfuerzo para que este festival siga siendo gratuito es inmenso», ha enfatizado la alcaldesa.


Adaptación respetuosa y con ritmo

Por su parte, la portavoz de Metal Castellae, Laura Sagredo, ha explicado que el proyecto musical nace como «un regalo de la asociación y de la Peña Blusas del Metal a la ciudad de Burgos», coincidiendo con la efeméride del 28 de junio, fecha en la que se cumplen los 100 años de la primera interpretación de la pieza.

«Aspiramos a que esta nueva versión del himno se constituya como la del futuro. Es una adaptación muy respetuosa, con mucho ritmo, emoción e intensidad, realizada íntegramente por artistas burgaleses y grabada en estudios de la tierra», ha manifestado Sagredo, quien ha hecho entrega a la alcaldesa de una de las copias de la edición limitada en formato vinilo que se comercializará durante el evento.


Inauguración del Zurbarán Rock

La producción musical ha corrido a cargo del guitarrista Daniel del Río, quien asumió la dirección del proyecto el pasado mes de febrero a propuesta de la organización. Del Río ha destacado que el proceso ha requerido meses de trabajo junto a un elenco de músicos locales con el objetivo de dotar a la obra original de una sonoridad propia del «rock sajón y americano», manteniendo siempre la máxima fidelidad y respeto a la partitura histórica. El apartado gráfico del lanzamiento ha sido diseñado por el artista Diego Fercue.

Fuente: Burgos conecta






jueves, 16 de abril de 2026

La calle de Burgos dedicada a los servidores del Hospital del Rey

 




Esta calle es una de las laterales del Parque del Parral y acceso al antiguo Hospital Militar

La calle de los Comendadores —bien podría ser también de las comendadoras— está dedicada al personal de servicio que tuvo el Hospital del Rey en Burgos. A este grupo de personas que servían a los nobles que se hospedaban en este lugar, a los enfermos y a los peregrinos, que se les conocía como freires.

En puridad, los comendadores eran caballeros que tenían una encomienda en alguna de las órdenes militares o de caballería, con una dignidad superior a la de caballero e inferior a la de gran cruz. Sin embargo, con estas precisiones previas, en Burgos tenían una consideración diferente. Estos comendadores lucían hábito con la cruz de Calatrava y se movían en la órbita del Císter.

Ya en el siglo XV, cuando las peregrinaciones del Camino de Santiago habían decaído tanto, se establece que los freires sean doce y, las freiras, siete. Es a partir del siglo XVIII cuando se exige probar hidalguía para ser comendador. Hasta no hace demasiado tiempo, en algunas de las conmemoraciones todavía se podían vestir estas prendas en determinadas ceremonias, sobre todo religiosas.

A la calle de los Comendadores se accede por la avenida de Palencia, por el parque de El Parral y por las calles de Bernardino Obregón y Parralillos.


martes, 31 de marzo de 2026

La plaza de Burgos de gran belleza que es un icono del Modernismo

 


La plaza de Castilla es uno esos lugares más entrañables que nacieron con el siglo XX. Es una plaza en la que se concitan aspectos de la historia de la ciudad que es necesario desentrañar

La plaza de Castilla es una de las más bellas de toda la ciudad de Burgos. Conforma, junto con el río Arlanzón, el final de la avenida de la Isla, el puente de su mismo nombre y el paseo de la Isla, un impresionante vergel que se ha convertido en parte del paisaje urbano más universal de la ciudad por la historia que guarda.

Rematando la plaza se encuentra el jardín, en el que se observa un enorme jarrón justo en el mismo lugar donde se puso la primera piedra de un monumento al Cid (que nunca se realizó) el 5 de agosto de 1907. Ese florón ha caracterizado la plaza por la que centenares de burgaleses pasa a diario sin reparar en él, pese a ser un elemento urbano de primer orden, obra del autor burgalés Fortunato Julián.

De la plaza de Castilla nace el paseo de la Isla, pero también el puente que da nombre a la región. En este mismo lugar, según indica el padre Carlos Conde en su libro 'Burgos su memoria callejera', se levantó otro puente llamado Puente Girón hoy desaparecido.

En la plaza de Castilla vemos la tapia del Palacio de la Isla, el edificio que hoy ocupa la Confederación de Asociaciones Empresariales (FAE) lleno de historia. Fue un hotel, residencia de oficiales de la Legión Cóndor, un centro sanitario, la sede del sindicato vertical, pero también de UGT, CCOO y CGT.

El edificio fue diseñado originalmente en 1927 para albergar viviendas; sin embargo, sus promotores cambiaron pronto de idea y el diseño del arquitecto Tomás Moliner se adaptó para el establecimiento del Hotel Infanta Isabel, que abrió sus puertas en Burgos en 1929. Poco duró esa denominación ya que con la llegada de la República en 1931 desapareció el apelativo de Infanta y se renombró como Hotel María Isabel.

En las inmediaciones, el antiguo Colegio Niño Jesús y antes Banco de España, obra de Vicente Lam Pérez, hoy un moderno edificio de viviendas de lujo.

A la plaza de Castilla se accede desde la avenida de la Isla, desde la calle Barrantes y tiene salida a calle Aparicio y Ruiz, paseo de la Isla y Puente de Castilla.


miércoles, 18 de marzo de 2026

Calle de Burgos que cambio de nombre

 


En pleno casco histórico, entre calles estrechas y edificios que conservan la memoria de la ciudad, se encuentra la calle Concordia, una vía pequeña pero cargada de significado histórico. Ya antes de la contienda española se llamaba de esa manera. Conecta el entorno de Capitanía, junto a la plaza de Alonso Martínez, con el interior del centro histórico y forma parte del entramado urbano que enlaza el eje de San Juan con el corazón comercial de la ciudad.

Durante buena parte del siglo XX, sin embargo, esta calle no se llamó así. En el callejero burgalés figuraba como calle 18 de Julio, en alusión al golpe de Estado militar de 1936 que dio inicio a la Guerra Civil Española. El cambio llegó al callejero municipal con la entrada del siglo XXI.

El Ayuntamiento de Burgos, presidido por Ángel Olivares, decidió sustituir varios nombres vinculados a la dictadura por otros más neutros, ligados a valores cívicos o recuperando las denominaciones previas al franquismo.

Retirando las referencias al franquismo

Así, la antigua calle 18 de Julio pasó a denominarse calle Concordia, dentro de un conjunto de modificaciones destinadas a retirar referencias directas al franquismo del callejero de la ciudad. La elección del nuevo nombre no fue casual. Frente a una fecha asociada a la ruptura y al inicio de la guerra, el término 'Concordia' evoca lo contrario: la convivencia, el entendimiento y la reconciliación entre los ciudadanos.

La palabra concordia procede del latín concordia, formada por con- (junto) y cor, cordis (corazón). Literalmente significa «unión de corazones»; es decir, armonía, acuerdo o buena relación entre personas. En la antigua Roma, incluso, existía la diosa Concordia, símbolo de la paz social y de la estabilidad del Estado.

A esta vía se accede desde la plaza de Alonso Martínez, la plaza del General Santocildes y la avenida del Cid, así como desde la calle de Jerónimo Merino, actualmente cerrada por el Ministerio de Defensa.

fuente: burgos conecta

miércoles, 11 de febrero de 2026

Puente Besson (Burgos)

 Bessón da nombre a un pequeño puente, uno de los más emblemáticos de la ciudad

Quienes pasean hoy junto al río Arlanzón cruzan casi sin pensarlo el Puente de Bessón, una pasarela peatonal integrada en la vida cotidiana de la ciudad. Sin embargo, tras ese nombre hay una figura clave del Burgos del siglo XIX, ligada a la educación, la política municipal y la mejora de las infraestructuras urbanas.

Eduardo Augusto de Bessón (1822–1898) fue jurista, profesor, abogado y político. Nacido en Madrid, desarrolló gran parte de su trayectoria profesional y pública en Burgos, ciudad a la que quedó estrechamente vinculado. Su perfil intelectual y su compromiso con la vida local le situaron en puestos de relevancia, llegando a ser alcalde de Burgos entre 1878 y 1879.

Bessón estuvo especialmente ligado al ámbito educativo. Fue catedrático de Lógica y secretario del Instituto de Segunda Enseñanza, ubicado entonces en el antiguo Colegio de San Nicolás, una institución clave en la formación de generaciones de burgaleses. Precisamente esa vinculación con el instituto explica el origen del puente que hoy lleva su apellido.

A mediados del siglo XIX, el acceso al centro educativo resultaba incómodo y poco seguro para alumnos y profesores, que debían cruzar el Arlanzón por pasos alejados o inadecuados. En 1856, Eduardo Augusto de Bessón impulsó ante el Ayuntamiento la construcción de un paso directo que conectara el entorno del actual Palacio de Justicia, en el Paseo de la Audiencia, con la zona del instituto.

La iniciativa prosperó y dio lugar a un puente peatonal que facilitó la movilidad en esa parte de la ciudad de Burgos y mejoró la comunicación entre ambas orillas del río. En reconocimiento a su promotor, la infraestructura adoptó el nombre de Puente de Bessón, aunque popularmente también se le ha conocido como Puente de la Audiencia.

Más allá de su función práctica, el puente se convirtió con el tiempo en un elemento más del paisaje urbano de Burgos, testigo de la evolución de la ciudad y de su relación con el Arlanzón. Hoy, su nombre recuerda a una figura que supo combinar su labor intelectual, su compromiso institucional y su visión de ciudad.


miércoles, 28 de enero de 2026

La calle más pequeña y concurrida de Burgos que está entre dos plazas


La calle Entremercados comunica la plaza de Santo Domingo de Guzmán con la plaza Mayor las que antes eran Mercado Mayor y Mercado Menor

La calle Entremercados es una de las más pequeñas de Burgos. Se encuentra en pleno centro de la ciudad, rodeada de comercios, de vida y de bullicio. Si ahora es una calle llena de gente es porque mantiene esta condición de la peculiar ubicación que tenía hace siglos. Se llama Entremercados porque comunica la plaza de Santo Domingo de Guzmán, conocida así pero que antes era la plaza del Mercado Mayor con la plaza del mercado Menor que hoy es la Plaza Mayor.

Tan simple su nombre como lo que describe la propia calle. Esta denominación se adoptó ya entrada la democracia por el Ayuntamiento de Burgos, que cambió el antiguo nombre que recibía este tramo conocido antes como Queipo de Llano. Era un general franquista destinado en África, amigo de Franco, que facilitó el paso de las tropas a la Península.

Por fortuna, recuperó el antiguo hombre que tuvo antes del franquismo y hoy se ha convertido en una calle fundamental de la ciudad pese a ser la más pequeña de todo el municipio.

A la calle Entremercados se accede desde la plaza de Santo Domingo de Guzmán, desde el Hondillo -calle Carnicerías-, desde la calle de la Moneda y Almirante Bonifaz, además de la propia Plaza Mayor.



viernes, 19 de diciembre de 2025

El oscuro ser de leyenda que acecha en la sierra de Burgos

 


La Paparrasolla es uno de esos personajes legendarios de la Castilla profunda. La tradición cuenta que este horrible ser amedrenta a los niños a fin de que se callen cuando lloran

Hablar de la Paparrasolla en localidades de la provincia de Burgos como Barbadillo de Herreros, es pronunciar un nombre terrorífico. No deja de ser un mito, pero, ¿y si los mitos se convierten en realidad? ¿Qué extraña conexión une una leyenda como esta con otras idénticas a miles de kilómetros de Burgos?

La Paparrasolla es un ser solitario con cabeza de mujer y cuerpo de ave que vive en la torre de las iglesias y en los desvanes. El diccionario de la Real Academia de la Lengua la define como nombre femenino poco usado para referirse a un ente imaginario con que se asusta a los niños con el fin de que se callen cuando están llorando. ¿Quién no ha oído hablar del Sacamantecas o del Coco?

Esta creencia ha permanecido muy viva en la Sierra burgalesa. En esa zona en la que los montes se convierten en lugares de misterio y en la que detrás de cada árbol en el bosque se puede esconder un personaje de ensueño.

El escritor Luis Díaz Viana disecciona en su libro 'Aproximación antropológica a Castilla y León' a la Paparrasolla. De este personaje dice que existe una creencia muy viva en Barbadillo. Y que el pueblo dice que vive en la torre de su iglesia, por donde sale a través de una pequeña ventana redonda en la trasera del campanario para llevarse a los niños desobedientes a su nido.

Y que también mora en los desvanes, en los rincones oscuros de la casa, donde emite lastimeros gritos horribles. La comparan con una especie de extraño ser con cabeza y senos de mujer y cuerpo de ave de rapiña.

Hay investigadoras que hasta han escrito libros con el nombre de La Paparrasolla. Y que han sido premiadas. Es el caso de la escritora Lucía Rodríguez González, que obtuvo en 2018 el premio Letras Jóvenes de Castilla y León. En su libro, investiga sobre este misterio, dónde está su origen y las leyendas en torno a la figura que hay en la tradición de Castilla

La Paparrasolla no solo se da en la provincia de Burgos. Este ser está presente en la mitología asturleonesa y en la cántabra y también en la andaluza. El origen no está nada claro, pero incluso aparece en una de las más célebres novelas de Francisco Delicado, 'La lozana andaluza', publicada en 1528.

Como es la Paparrasolla

La Paparrasolla de Barbadillo de Herreros es una figura muy cercana a la arpía, como también lo es en Cantabria o en Asturias y León. Y en cualquier caso es un ogro terrorífico, una mujer horripilante, en ocasiones voladora que se alimenta de pequeñas criaturas humanas.

Mito, realidad, leyenda o vivencia pura y dura, la Paparrasolla es un ser deleznable. Sus gritos se oyen en la noche cuando el llanto de un bebé hace resonar el eco de su lloro que despierta al monstruo.

Sale de su guarida en la parte más alta del campanario de Barbadillo, y se adentra en la oscuridad para llegar a la aldea, sea la que sea, para llevarse al pequeño. La leyenda es horrible. El modo de asustar a los pequeños que tenían nuestros antepasados es cruel, pero está esa otra realidad que nos dice que este tipo de leyendas alguna vez pudieron ser verdad.

A partir de ahora, a ver quién se atreve a subir a los campanarios, porque puede encontrarse con una sorpresa cruel. Y menos que se suban al campanario de Barbadillo de Herreros.


sábado, 25 de octubre de 2025

El Papamoscas ( Burgos)

 Hoy es un elemento atractivo para todas las edades. Su forma de gesticular y dar las horas y las medias, hace del Papamoscas esa figura a mitad del camino entre el estrambótico y lo simpático que atrae miradas sobre todo a los turistas, que se acercan a la Catedral de Burgos para contemplarlo esta autómata.

Es fácil observar cualquier día a docenas de personas paradas detrás del coro, junto a la entrada principal de la plaza de Santa María, mirando con atención el reloj. Es una figura que habla y la que hay que entender su lenguaje para penetrar en los mundos mas ignotos y misteriosos y hacer un repaso a los avatares que tuvo que pasar este autómata, el primero de la historia en la ciudad y probablemente en Castilla. junto a el, su inseparable Martinillo.

Hoy su lenguaje es sordo, esta camuflado por la campana de las horas. Pero el Papamoscas habla, grita, hace gestos extraños a aplicar el golpe de campana y hasta nos cuenta en cada campanada su historia encerrada mas allá de la figura. ¿Qué hace ahí un elemento tan burlesco en una Catedral tan icona y entregada al culto divino? ¿Qué conjuro divino o humano ha castigado al autómata para dejarle a 20 metros  de altura, quieto, sin poder contar su secreto?.

martes, 15 de julio de 2025

Chomin, el chico de Burgos que tocaba la armónica en El Bueno, el Feo y el Malo, 60 años después

 


Se ha hecho viral la participación de Chomin, cura y natural de Salas de los Infantes, que hace de chico de la armónica en la película 'El Bueno, el feo y el malo', tras el reportaje de Calleja por la Demanda

Domingo Contreras, Chomin, como le conocen sus amigos y sus feligreses, es cura jubilado. Va a cumplir 80 años. Desde hace unos años celebra misa en su pueblo, en Salas de los Infantes, en la provincia de Burgos, y aún coge la armónica para rememorar aquel año en que fue, por unos segundos, fue una estrella del celuloide.

Pero más allá de esa vocación y su servicio como sacerdote, Chomin subió al helicóptero de Calleja para recorrer y charlar con el comunicador sobre su experiencia en el rodaje de la escena del célebre western 'El bueno, el feo y el malo'. Allí tocó su armónica en el camposanto de la película. La charla sobre esa escena con Calleja se ha viralizado.

La sonrisa de Chomin

Chomin lleva una sonrisa que no envejece, al contrario, es perenne, anima y alienta a trabajar por los demás, por «hacer reino» y realidad aquello de que «los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados», del evangelio. El pasado día 4 de julio cumplía 55 años de sacerdote.

Ha pasado parte de su vida de misionero en mitad de la Selva del Amazonas y en aldeas de Perú. La vida le ha bregado en su misión y en el servicio a los que más necesitan la presencia cercana de alguien que anime y apoye. Aun en su jubilación, es uno de los voluntarios que coopera con el trabajo mancomunado de los voluntarios de la pastoral con presos. A pleno rendimiento.

A Chomin se le enciende la sonrisa cuando alguien le pregunta por la película. Y se deshace en miles de anécdotas. Necesitaríamos centenares de páginas para escribir los sucedidos de aquella época. Tienen su importancia, porque son la vivencia de un tiempo que, por suerte o por desgracia, no van a volver.

La vena artística y musical

Chomin nació en Salas de los Infantes en plena depresión española tras la Guerra Civil. Y más en un pueblo. Fue el pequeño de cinco hijos, todos varones. La vena artística y musical le llega de su padre que más allá de su trabajo ordinario, tocaba el órgano en las celebraciones religiosas y era el director de la famosa Banda de Música de Salas.

Quiso tocar el piano, pero se conformó con la armónica. Y eso le llevó a ser uno de los protagonistas de una pequeña escena de 'El Bueno, el Feo y el Malo'. La película había estado denostada por una mal entendida concepción del 'Espagueti Western' hispano. Cuando un grupo de locos se lanzó a desenterrar el cementerio en el que Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef protagonizaron un duelo a muerte, aquello resucitó.

Anécdotas

Recuerdo a Chomin contando sus anécdotas en una terraza con una cerveza en Burgos. Recordaba que tenía 19 años cuando llegaron «los del cine» a Salas y a toda la comarca. Los pequeños pueblos, que sucumbían en calles embarradas al calor de la vieja escuela, la iglesia y el cuartel de Guardia Civil, «revivieron, nos cambió la vida».

Uno de sus hermanos el comentó que «los del cine andaban buscando gente que tocara un instrumento». Ese verano, Chomin, de vacaciones en su barrio de San Andrés de Salas, vio el reclamo; y le cogieron. Desecharon a uno que «tocaba el tambor» y el elegido fue Chomin.

Cuando Chomin Contreras se pone a contar cosas de aquel momento, una cerveza se queda corta en aquella terraza del Espolón. La memoria se hace presente. Chomin cuenta que había «muchos extras»; y cobraban «como los profesionales». La productora había fijado 300 pesetas. «Hoy no nos hacemos idea, pero 300 pelas eran muchas», confiesa.

En el pueblo sabían que la película era una superproducción y le echaron valor para intentar «cobrar más» porque «si tocábamos en una sala de fiestas íbamos a ganar 2.000 pesetas». Les sacaron el doble de lo que les iban a dar.

En helicóptero

El ya famoso helicóptero de Calleja aguardaba un sitio para Chomin que desgranó con el conductor del programa anécdotas y chismes de la película. Todo viendo los entornos privilegiados como el Parques Natural de las Lagunas Glaciares de Neila o el de Sabinares del Arlanza-La Yecla. La grabación se realizó en mayo e implicó el trabajo de un equipo de más de 20 personas, cuatro cámaras, drones y dos helicópteros. La Diputación de Burgos, a través de la Sociedad para el Desarrollo de Burgos (Sodebur) posibilitó hacer realidad el reportaje,

Fuente: burgos conecta

martes, 3 de junio de 2025

El enigma del cuerpo incorrupto enterrado en la Catedral de Burgos

 

El libro del profesor de la Universidad de Burgos Manuel Cámara 'El enigma de Pedro Barrantes' descubre aspectos inéditos del canónigo de la Catedral que merece loas de santidad

 La Catedral de Burgos encierra miles de secretos. Algunos de ellos han sido descifrados a lo largo del tiempo. Otros permanecen en el silencio. El misterio, el enigma que encierra el cuerpo de Pedro Barrantes acaba de ser puesto al descubierto por el profesor de la Universidad de Burgos Manuel Cámara, que desvela en su libro 'El enigma de Pedro Barrantes' (Fonte Grupo Editorial) los secretos de la vida y de la muerte de este insigne burgalés nacido en Extremadura.

Para todos es conocido el Hospital de San Julián y San Quirce, que se encuentra en la calle Barrantes a la que da nombre a este canónigo. Como reconoce el propio autor, el «verdadero esfuerzo por conocer la figura de Pedro Barrantes» lo hizo Narciso Correal que publicó en 1915 una biografía sobre Barrantes. Este autor gallego data el nacimiento de Barrantes en 1584 y su muerte en 1658

En su tareas pastorales y catedralicias, fue canónigo durante 40 años, y académicas, dirigió el Seminario Conciliar; pero la tarea a la que entregó sus 74 años, fue la vida de los pobres, los preferidos de Jesús; en este esfuerzo, fundó el colegio de Mozos de Coro y la Casa de la Maternidad, abrió un orfanato, puso en marcha el hospital de San Julián y San Quirce, hoy residencia de Barrantes.

El secreto

Cámara glosa en su libro el enigma de Pedro Barrantes desde la perspectiva de una vida de santidad. Desvela en el libro el misterio del rescate de esta figura; y es que, durante muchos años, varios siglos, se olvidaron «hasta de dónde estaba enterrado en la Catedral de Burgos».

Cuando finalmente se descubrió la ubicación del féretro, cuenta Cámara que se desveló uno de los secretos más extraños del primer templo. El cadáver de Barrantes estaba intacto. Incorrupto.

En el momento de su muerte, el cuerpo sin vida fue depositado, de manera provisional, en uno de los arcos de la capilla de la Virgen de los Remedios, sobre otro sepulcro. Cámara se basa en esta teoría de Correal

Durante siglos «nadie se ha preguntado dónde estaba el cadáver» de este hombre que por sus méritos merecía ser ejemplo de vida y subir a los altares. Nadie recordaba qué había pasado. ¿Por qué cayó en el olvido? ¿Esto fue casual o provocado? ¿Es un santo por su vida o por su muerte? Muchas preguntas y muy pocas respuestas.

Capilla del Santo Cristo

En un lateral de la capilla del Santo Cristo de Burgos, antes de la Virgen de los Remedios, está la tumba de Pedro Barrantes, canónigo de la Catedral. Manuel Cámara relata que cuando se hizo «una reforma en esta capilla», en agosto de 1850, y gracias a la «curiosidad del canónigo fabriquero», se abrió una tumba que escondía el secreto. Era un féretro forrado «en terciopelo negro guarnecido con galón de plata», dice Cámara, tomando palabras de Correal. Al alzar la tapa se vio el cuerpo incorrupto de un sacerdote revestido de las vestiduras intactas. Una vez abierta la cripta, el cadáver, según decía Eloy García de Quevedo, lejos de producir el tradicional, miedo, maravilla por su compostura y su belleza se le puso, una palma símbolo de la virtud que se le reconocía. Era Pedro Barrantes Aldana.

Su sepulcro era una piedra desnuda, sin adorno exterior ni inscripción, y quizá por ello, pasó totalmente desapercibida y con el paso del tiempo, su figura fue olvidada. No fue hasta 1895 cuando fue abierta de nuevo la tumba para descubrir como de manera invariable ahí seguía el cuerpo de Barrantes. La segunda vez que se abre el sarcófago se halló toda la vestimenta en buen estado y la palma colocada con su frescura natural, sin descomposición. Sobre el cadáver, un cáliz y unas vinajeras de hoja de lata. Llamó la atención no estar oxidadas y que conservaran el brillo del metal. Estuvo la caja abierta como media hora y fue finalmente enterrado. Se le dio sepultura el 10 de septiembre de 1895 en un recogido, pero elegante mausoleo obra de Vicente Lampérez.

Un estudio del cuerpo

El 14 de mayo de 2025, día que se presentó en sociedad la obra de Manuel Cámara, la doctora en Geografía e Historia por la Universidad de Burgos, Pilar Alonso Abad explico las diferentes maneras que se podría estudiar el cuerpo incorrupto de Pedro Barrantes. Mientras algunas teorías hablan del grado de humedad y temperatura óptimo del templo burgalés para que se pueda conservar un cuerpo, teoría plausible y posible, la doctora explicó las diferentes formas no agresivas para obtener un resultado, no solo que se acerque a alguna de estas teorías, sino que resuelva definitivamente las dudas de porque esta conservado de esta manera, el cuerpo de Barrantes.

Aseguraba que «existen herramientas técnicas» que no son invasivas ni destructivas, como como la Tomografía Axial Computarizada (TAC), que toma «imágenes dimensionales que se utilizan, por ejemplo, conocer más las momias». Para los cuerpos o los tejidos blancos, «imágenes muy detalladas de estos tejidos es totalmente infalible el análisis con neutrones». No haría falta abrir el sarcófago.

Con esta técnica se podría hacer una historia de «los órganos, de los signos, las señales, de las enfermedades que había tenido». Incluso, y esto es verdadera magia, posible de realizar, pero magia en el sentido más sorprendente, y ya realizado en Londres con una figura egipcia, «una reconstrucción de todo el tracto oral y con ello se pudo reconstruir artificialmente el sonido en otras palabras, revivir la voz que tuvo una persona de más de 3.000 años». No es ciencia ficción, es sencillamente ciencia.

Virtudes de santidad

El profesor Cámara ha confeccionado un texto sencillo de leer y de entender, algo que para un escritor es muy complicado hacer. Y más allá del triple enigma de Barrantes, el del silencio de los siglos y el del cuerpo incorrupto y el de la palma, se abre otro enigma más humano pero que toca la punta de los dedos: la santidad de un hombre, apunta Cámara a quien se podría abrir causa de beatificación y posterior canonización de quien, por el conocimiento de su vida, bien podría ser ya siervo de Dios.

Cámara da su visión sobre sus virtudes teologales y cardinales que le colocarían como ejemplo de vida de amor a Jesús, a través de los pobres, que es el verdadero mensaje evangélico, que eso es lo que representa al fin y al cabo la santidad.

Fuente: burgos conecta

 

sábado, 15 de febrero de 2025

La bruja de Burgos

 



María Mola es uno de los personajes del misterio burgalés menos conocida. Una mujer que tuvo que exiliarse de su tierra natal porque su gente la señaló como bruja y mala mujer. Se marchó a Madrid para ocultarse del pueblo que la desterró. A partir de su llegada a los extrarradios de la actual capital de España, su fama se extendió y sus artes brujeriles llegaron a incontables rincones de la península. Incluso su presencia se sentía en la calle en la que vivió en Madrid después de morir en la horca.

La vida de María Mola en Burgos acabó de muy mala manera, pero lo hizo en Madrid. La ciudad hasta le dedicó una calle, la de la Agorera, hoy Núñez de Arce. La historia de España con las condenas a las brujas fue una de las más oscuras. Muchas mujeres murieron en la hoguera por ser diferentes. Y María Mola se salía de la norma.

La vida de esta mujer en Burgos no fue muy larga. Aun así, sus sortilegios, sus cartas y su incomprensible, para la época, clarividencia la condenaron en vida. Se desconoce donde vivía, pero por su oficio sería frecuente su presencia en las tabernuchas de los barrios altos de la ciudad medieval. Existen discrepancias entre quienes escriben sobre María Mola acerca la época histórica en la que vivió; para unos el siglo XV y para otros el XVI o XVII.

Es más probable que fuera en estos últimos siglos que es cuando más se recrudeció la persecución a las brujas hasta que otro burgalés, el inquisidor Alonso Salazar y Frías, reformó tanto el contenido de las leyes del Santo Oficio, como las formas de juzgar a estas mujeres, que en la práctica perdonó a centenares de ellas. El referente es el tribunal de la Inquisición de Logroño que juzgó el caso de las brujas de Zugarramurdi en 1610.

La vida de María Mola en Burgos era un misterio. Nunca se ha sabido de qué familia procedía, quién era y ni siquiera donde vivía. Lo único que nos ha llegado es que esta mujer se ganaba el pan como adivinadora, que conocía las artes de las brujas y que en su estancia en Burgos vaticinó males enormes a sus clientes.

Quizá por ello la denunciaron y acabó juzgada por el Santo Oficio y encarcelada por sus prácticas diabólicas. Sobre María Mola recayó el escarnio, la befa y mofa de sus paisanos. Cuentan los relatos sobre Mola que la desnudaron en la plaza pública y la llenaron de plumas y emplastos, la colocaron un gorro frigio y la pasearon por la ciudad a golpe de pedrada, salivazos y correazos.

Es curioso que ese tipo de gorro frigio, acabado en punta, como si fuera un sombrero de bruja en tantas representaciones icónicas, con el tiempo se convirtió en un símbolo de la libertad, de la liberación de la opresión. Incluso en la revolución de 1830, en Francia, la segunda tras la de 1789, se usaba con la parte superior doblada hacia adelante sobre la parte superior de la cabeza.

¿Por qué la Agorera?

Tras salir de manera precipitada de Burgos, buscó refugio en otras ciudades castellanas y acabó en Madrid. La fama que precedía a María Mola hizo que en la capital del Reino nadie le diera posada. Así que, en aquella pequeña ciudad del siglo XVII, la burgalesa se tuvo que retirar a las afueras. Todo el mundo sabía que había sufrido destierra y deshonra en Burgos. Y que el tribunal de la Santa Inquisición la había condenado por practicar la brujería.

Madrid ya era una pequeña ciudad, no mucho mayor que Burgos, pero era capital del reino y a la Villa llegaban gentes de todos los pueblos cercanos para estar cerca de la autoridad real y la corte. Allí recompuso su vida y como tampoco tenía con que ganarse el pan, siguió realizando su trabajo de clarividente.

Es posible que a más de un incauto le engañara, pero en una gran mayoría, según cuenta la tradición, acertara. Su fama se extendió y dicen que hasta los cercanos a las corte y los nobles madrileños recurrían a sus predicciones que no siempre era noticias buenas, ni mucho menos.

Las masas, el pueblo sus vecinos la apodaron la 'Agorera', la que predice males o desdichas. El término también tiene su significado positivo, y quizá por ahí hay que tomarlo. El agüero es un procedimiento o práctica de adivinación utilizado en la antigüedad y en diversas épocas por pueblos supersticiosos, basado principalmente en la interpretación de señales como el canto o el vuelo de las aves o fenómenos meteorológicos. Su fama creció y se extendió.

El franciscano

Entre los clientes de María la Agorera se contaba un cura franciscano que acudía semanalmente a tomar un celemín de harina. Era una donación que la bruja hacía porque se consideraba cristiana vieja. A este franciscano, un recién ordenado cura le confesó sus dudas sobre la comunión y la misa, pensamientos que le atormentaban. Le convenció para acudir a la bruja.

María le hizo creer que se aparecería un ángel o un demonio para convencerle de la tentación de la increencia o de la revelación de la verdad; y que una lechuza sería el símbolo del poder que ella tenía. Miguel ángel Molina cuenta en 'Mis fotos de Madrid' que María le profetizó: «De arriba bajará la claridad a tus dudas. Cuando mañana celebres tu Misa al alba, ángel o demonio vendrá a ti, según tengas el estado de tu conciencia». Cuando a la madrugada siguiente el acongojado franciscano se disponía a celebrar la misa observó como un extraño ser trepaba por la cuerda de una lámpara. Tenía alas y cuernos, y emitía pavorosos ruidos.

Prosigue Molina diciendo que el franciscano, sugestionado por la agorera creyó que el mismísimo diablo le visitaba y cayó sin sentido junto al altar. A los pocos días el franciscano respiró aliviado: se había descubierto que María para no fallar en su adivinación había soltado una lechuza en la iglesia, y ésta atraída por la luz de la lámpara se dispuso a trepar por ella para cazar los insectos que a ella acudían.

María Mola fue condenada a la horca. A partir de entonces la calle en la que vivió comenzó a llamarse calle de la Agorera, nombre que, con el tiempo, y debido a la degeneración del vocablo, terminó conociéndose como calle de la Gorguera. Hoy día se llama Núñez de Arce. Los habitantes de la zona sintieron su presencia desde entonces todas las noches, su espíritu molestaba a todo el vecindario.

 Burgos conecta.

viernes, 12 de julio de 2024

Arco de Santa Maria (Burgos)

 


Es el lugar que guarda la más pura esencia de la ciudad. Es la antesala a la Catedral y en su piedra blanca de Hontoria está escrita la primera historia de Castilla

En el Poema de Mío Cid ya aparece una entrada y salida de la ciudad por este lugar que hoy ocupa desde 1531 el Arco de Santa María. También en los tiempos de Alfonso XI recibía el nombre de Yuso.

 Su traza gótica en el interior y en su fachada norte, sencilla y recia contrasta con la entrada sur, renacentista y suntuosa. Antes, lució otra portada más sencilla, ya desaparecida, atribuida a los Colonia. Precisamente Francisco de Colonia fue el encargado de remodelarla y proyectar ésta; Juan de Vallejo colaboró en su terminación en 1536; en ella trabajron los mejores arquitectos de la época como Bigarny o Diego de Siloe.

El Arco saluda al río Arlanzón y al Puente de Santa María elegante y soberbio, porque el actual arco o puerta es realmente un arco de triunfo al estilo de las grandes ciudades europeas que dedican a su emperador un monumento triunfal.

Y eso es el Arco, que tiene su fecha en 1531, cuando la nobleza de la ciudad quiso desagraviar al rey Carlos I por la revuelta de las comunidades de Padilla, Bravo y Maldonado a la que se unió la ciudad una década antes y que terminó con la célebre Batalla de Villalar en 1521 con la derrota comunera.

El rey entró en la ciudad primitiva cruzando el río en 1520 a través una puerta antigua. El Arco resume la historia medieval de la ciudad de Burgos. Como no podía ser de otra manera, es Carlos I el rey emperador quien la preside. Pero además del monarca, en el arco están representados todos los personajes importantes de la ciudad.

 Es un retablo en piedra acastillado. En las hornacinas se encuentran personajes importantes de la historia de la ciudad y de Castilla: los Jueces de Castilla, Nuño Rasura y Laín Calvo; los condes Diego Rodríguez Porcelos, fundador de Burgos, y Fernán González, primer conde de Castilla; el Cid; y el emperador. Rematan el arco los maceros de la ciudad, el ángel custodio y Santa María la Mayor. El autor de las estatuas es el escultor Ochoa de Arteaga.

Tesoros en el interior

Pero la belleza no sólo está en el exterior. También en el interior. La pintura de El Cid y Doña Jimena, obra de Marceliano Santa María; la silla desde la que los jueces castellanos impartían justicia, un hueso de un brazo del Cid y hasta la réplica de la Tizona, en la sala de Poridad, con su artesanado mudéjar

 Y en otra dependencia, el misterio de la alquimia burgalesa y de la farmacia con un recoleto e impresionante Museo de Farmacia. Y eso en la etapa moderna porque durante años, Santa María fue cárcel de la ciudad; fue sede del Ayuntamiento hasta que se construyó, en el siglo 1788, la nueva casa consistorial.

 

jueves, 20 de junio de 2024

HUERTA DE ARRIBA (Burgos)

 

Huerta de Arriba es una localidad y un municipio, situado al este de la provincia de Burgos, en la frontera con La Rioja, en el centro de ese valle que recibe el nombre de Valdelaguna, atravesado por el rio Tejero, en el corazón de la Sierra de la Demanda.

El primer manuscrito que hace referencia a este pueblo como “Orta Superiora” data del año 1045, pero la importancia de este pueblo es anterior a esta fecha, ya que en sus tierras se encontraron restos de la edad de bronce que se componen de hachas, puntas de lanzas, dagas, brazaletes y navajas, se encuentra en la actualidad en el Museo de Valencia.

El auge del pueblo tiene lugar gracias a la ganadería, especialmente por la actividad trashumante de rebaños de ovejas, que desde 1273 disfrutaron de la tutela del Honrado Concejo de la Mesta. Pueblo de tradición trashumante hasta hace poco.

Es reseñable el casco urbano de Huerta de Arriba. Su observa que fue una villa de categoría, como se puede apreciar en sus casas blasonadas, hasta una veintena de ellas, con diferentes inscripciones del siglo XVII y del XVIII en las fachadas.

En el centro del caserío de Huerta de Arriba, presidiendo una plaza y cercana al Ayuntamiento se alza la fábrica barroca de la iglesia de San Martín, en la que hay un acoplamiento perfecto entre el primitivo estilo románico del ábside cuadrado y la bóveda de cañón, con el resto de la iglesia de corte neoclásico que data del año 1729. Destaca en este hermoso templo el retablo mayor, de estilo neoclásico, aunque con ciertas tendencias del barroco.


A las afueras del pueblo las ermitas de Santa María y de San Vítores.

Huerta de Arriba en los bellos parajes de la Sierra de Neila, tiene en sus alrededores una magnífica oferta de paisajes naturales de los que disfrutar y relajarse.

 

domingo, 3 de diciembre de 2023

Jaramillo Quemado (Burgos)

 


Jaramillo de los Caballeros cambió su nombre un fatídico día de hace unos cinco siglos en el que el pueblo ardió. Desde entonces se llama Jaramillo Quemado. En el censo figuran nueve habitantes, pero los que allí viven día sí y día también no suelen ser muchos más de cuatro. Este pueblo burgalés de casas desperdigadas que hacen que se vea más grande, es el más pequeño de la provincia. Aunque ha perdido muchos habitantes con el paso del tiempo (en los años 70 eran casi 200), lo que no ha perdido ha sido encanto. Sus calles lo saben y Burgos también.

En la cima de un montículo se erige la iglesia parroquial de San Martín de Tours, que data del siglo X; época de la que solo se conserva la torre, el resto es de estilo gótico de principios del XVI. La villa crece en verano, pues muchas de las casas que hay son vacacionales, pero los habitantes reciben a los viajeros con los brazos abiertos. Cada primer domingo de julio se sube en romería hasta la ermita de Valpeñoso, tradición que siguen con orgullo sus escasos habitantes fijos y los temporales veraneantes.

A 45 kilómetros de la capital, por esta aldea de casas de piedra y tejados rojos pasan varios recorridos de la Vía Verde de la Sierra de la Demanda (tierra de dinosaurios), que sigue el curso del río Arlanzón y une los municipios Monterrubio de la Demanda y Arlanzón. La villa descansa próxima a la Sierra de Mencilla, desde donde también se puede recorrer la Ruta de los Jaramillos. Al final del sendero hay una extensa dehesa de roble que antaño fue una importante zona de trashumancia. El prado al que se arriba está coronado por dos especies arbóreas oriundas de la zona: el Roble de la Verruga y el Queijo de Belbibimbre.

Cuna de insignes hidalgos, reposo para ovejas y cama temporal de los pastores, Jaramillo (de los Caballeros) Quemado se agazapa bajo la larga sombra de grandes ciudades y pueblos que lo rodean, que se eligen para vivir y visitar por encima de esta población. Craso error, sin embargo, por parte de los viajeros, que se pierden las infinitas maravillas de una diminuta aldea burgalesa con solo 9 habitantes pero infinitos encantos que ofrecer.

 

lunes, 10 de julio de 2023

Huerta de Arriba , Burgos

 


Hoy visitamos Huerta de Arriba en la  Sierra de La Demanda, al límite de las tierras riojanas. Con montes de gran altitud y rodeada de grandes bosques de robles, acebos, hayas y pinos, encontrándose árboles singulares como el roble de la Laguna de la Cantera, con más de 800 años y 11 m. de circunferencia, o el acebo del Regato de Elera con más de 6 m. de grosor.  El paisaje es espectacular y Huerta de Arriba tiene una de la mejor conservada  dehesa  de la provincia. No es difícil ver las cumbres nevadas en invierno  donde abunda un gran número de animales donde destacan el  ciervo, jabalí  y además de una gran colonia de buitres leonados y la introducción del buitre negro en el Proyecto Monachus.

Las primeras noticias documentales datan del año 1062, donde una escritura del monasterio de Arlanza anota el nombre de “Orta de Suso” y más adelante “Orta Superiora”. Pero mucho antes ya pasaron por estas tierras gentes de la Edad del Broce y los romanos por una calzada que unía la Ciudad de Clunia con Tritium Magallum en  tierras riojanas.

 Su pasado estuvo vinculado a la ganadería de Trashumancia controlada por el Concejo de la Mesta. De aquel esplendor ya poco queda y la despoblación le ha atacado al igual que a todos los pueblos de la Sierra.  Los poco más de cien habitantes censados, que no todos pasan el invierno, ven pasar los días en la España Vaciada, esa España olvidada de servicios que hacen la vida más fácil y que los jóvenes no deslumbran con buenos ojos el futuro en el pueblo. Lejos quedan los 500 habitantes que tenía a mediados del siglo XIX.

En el centro del pueblo se levanta la iglesia de San Martín, notable edificio de nave única y una capilla lateral, levantado en sillería y mampostería. El templo es fruto de la radical transformación realizada a finales del siglo XVII y concluida en el primer tercio del siglo XVIII de una antigua edificación románica. . El ábside es rectangular. La portada es clasicista, con arco de medio punto con impostas  y molduras, friso, hornacina con San  Martín. Sobresale del edificio la torre cuadrada con los huecos para las campanas. En su interior se conserva un

 

curioso y desgastado ejemplar de pila bautismal románica, de copa troncocónica de 100 cm de diámetro × 63 cm de altura, decorada con un rebaje en la embocadura, sucesión de círculos concéntricos y toscas aves en posición lateral. También hay un capitel románico con decoración vegetal.  El retablo mayor es rococó, de 1783. Hay una buena imagen de San Sebastián; un Crucificado de pared, una Virgen sedente con Niño y otras tres imágenes góticas.

Según Madoz en su Diccionario Geográfico, menciona 6 ermitas en Huerta de Arriba de las cuales solo quedan tres en el pueblo, Santa María, San Vitores y la ermita de la Vega.

 La ermita de Santa María  se levanta en una cercana loma sobre el pueblo. De origen románico, debió ser la iglesia de un desaparecido barrio de la localidad y ha sufrido varias transformaciones a lo largo de los siglos. Tanto la primitiva iglesia románica como las posteriores intervenciones se ejecutaron en correcta sillería, labrada a hacha y con numerosas marcas de cantero. El elemento más significativo es la portada, románica, de arco de medio punto con tres arquivoltas, y tres columnas con capiteles  decorados con mascarones humanos flanqueados por toscas palmetas.

 

viernes, 22 de julio de 2022

COVARRUBIAS (Burgos)

 


No nos alejamos mucho. Seguimos la ribera del río Arlanza para zambullirnos dentro de una explosión de arquitectura popular castellana. Quizás una de las mejores muestras dentro de la provincia de Burgos. En Covarrubias son bonitas hasta las papeleras, pero eso lo tendrás que descubrir por ti mismo.

 

No hay mejor lugar para callejear sin rumbo. Así podrás descubrir hermosos rincones y monumentos como el Torreón de Fernán González, la Iglesia de Santo Tomé o la Colegiata de San Cosme y San Damián, disfrutar también de las tiendas de artesanía que pueblan el centro histórico y pasear por la hermosa ribera del río y el conjunto amurallado.


Además, Covarrubias guarda un secreto muy especial. Un secreto relacionado con una misteriosa princesa noruega llamada Kristina. Te he dejado con la intriga ¿verdad? Resulta que en el siglo XIII, esta princesa escandinava emprendió un largo viaje hacia España para contraer matrimonio con Felipe, Infante de Castilla y hermano del Rey Alfonso X el Sabio. El matrimonio fue a vivir a Sevilla. El lugar donde tan sólo 4 años después fallecía la princesa. Sus restos fueron trasladados a la Colegiata de Covarrubias donde descansa hasta el día de hoy. 7 siglos más tarde, Covarrubias inicia la construcción de una ermita en honor a San Olav, el único santo de origen noruego. Es muy curiosa, merece la pena la visita.


 



miércoles, 9 de febrero de 2022

Frías (Burgos)

 

El Ebro a su paso por las tierras de las Merindades, en el norte de Burgos, deja a sus orillas la bella ciudad de Frías, la más pequeña de España. Su sorprendente silueta sobre un peñasco, se encuentra enmarcada por el imponente pico Humión, el más alto del Parque Natural Montes Obarenes.

 

El Castillo de los Velasco y la Iglesia de San Vicente Mártir, presiden este Conjunto Histórico Artístico. En torno a estas edificaciones se apiñan las casas colgadas que cuelgan de la roca desafiando las leyes de la gravedad.

 


En 1202, Alfonso VIII otorga fueros a Frías y favorece su desarrollo económico. Frías que anteriormente dependía de navarra, regresa a Castilla. Ya en 1435, Juan II le otorga el título de Ciudad. Éste se la cambia a Pedro Fernández de Velasco por Peñafiel. Quién quiso someter a la cuidad, quitándole los fueros y privilegios, consiguiendo que pueblo se sublevase contra él, naciendo así la Fiesta del Capitán, celebrada, el fin de semana siguiente al 24 de Junio.

 Recomiendo visitar esta pequeña y bonita ciudad burgalesa.

sábado, 10 de octubre de 2020

PARAJES NATURALES DE BURGOS ( EL POZO AZUL)




En esta entrada, viajaremos nuevamente al norte de la provincia de Burgos, donde conoceremos un bucólico rincón, ubicado en el corazón de la comarca de Sedano y las Loras: el Pozo Azul.

Pozo Azul es una surgencia de origen kárstico, localizada muy cerca de la localidad de Covanera. La mayor particularidad que nos encontramos sobre esta surgencia, es que nos encontramos ante la mayor cueva subterránea de España. Esta cueva subacuática tiene por lo menos una longitud de 13,6 kilómetros, sin embargo, su longitud real es mayor, ya que tan solo se han investigado 13,6 kilómetros. Todos los veranos se hacen campañas de exploración en esta cavidad, y se van descubriendo nuevas galerías, sifones... lo que contribuye a que la longitud total se vaya incrementando. Las campañas de exploración del Pozo Azul, comenzaron en los años 1960 y 1970 y prosiguen en la actualidad, ya que queda muchísimo que investigar y descubrir. Es muy interesante leer el artículo del Diario de Burgos, sobre la campaña de exploración del Pozo Azul del año 2009, donde se habla aspectos como "la surgencia de agua de Covanera amplía su longitud hasta más allá de los trece kilómetros, con gigantescos tramos de buceo que obligan a utilizar torpedos para avanzar por ellos (uno tiene más de cinco kilómetros) y que la convirtieron en 2009 en la mayor cueva del mundo con estas características".

Pero... ¿cómo accedemos al Pozo Azul?. Pozo Azul se encuentra en las proximidades de la localidad de Covanera. Esta localidad se encuentra en pelo Cañón del río Rudrón. Por tanto, nos desplazaremos hasta la localidad de Covanera, donde estacionaremos nuestro vehículo, y comenzaremos un pequeño paseo, que en poco tiempo, nos llevará hasta Pozo Azul. Para estacionar nuestro vehículo, podemos dejarlo junto a un amplio parking situado junto a un pequeño bar en el borde de la carretera nacional. Tras dejar nuestro coche, junto al pequeño bar, encontraremos una calle asfaltada, que cruza el río por un puente. Tomaremos la calle y cruzaremos el río por el puente. Una vez cruzado el puente, tomaremos la calle en dirección a la izquierda (de hecho, veremos ya algún poste indicador que va anunciando las direcciones a tomar hacia el Pozo Azul). Tomaremos esa calle/camino que se va alejando del pueblo, teniendo el río Rudrón a nuestra izquierda. Al poco rato, junto a una casa parte, un sendero señalizado que conduce directamente al Pozo Azul (veremos una señal que indica que quedan 300 metros para llegar al Pozo Azul. Tomamos este sendero balizado y vamos remontando un pequeño vallejo. En el fondo de este pequeño vallejo, y en un bonito paraje rodeado de algunos farallones rocosos, encontramos el Pozo Azul.

El paraje sin duda merece la pena, ya que el entorno natural es bonito. Por otro lado, para los más atrevidos, un baño en Pozo Azul puede ser una muy buena experiencia, aunque... ¡Cuidado!. El agua está realmente fría, ya que solo tiene unos pocos grados de temperatura (el agua tiene una temperatura entre los 9 y los 11 grados de media), por lo que solo recomendamos este helador chapuzón en meses de verano y con calor. Por otra parte, en meses de verano, Pozo Azul, se convierte en un concurrido lugar de baño, por lo que se pueden encontrar alguna que otra aglomeración de personas. Si te gusta la tranquilidad, te recomendamos visitarlo en otras épocas que no sean verano.

En resumen, un paraje natural muy interesante, no solo por ser la mayor cueva subacuática, sino porque el entorno natural es muy interesante, como porque también, en poco más de 1 kilómetro sin ningún tipo de dificultad de acceso (incluyendo tanto la ida como la vuelta), habremos accedido al paraje.

 

domingo, 12 de abril de 2020

OCHATE (Burgos)



Ochate, pueblo enclavado en el Condado de Treviño, arrastra una larga historia de maldiciones. A caballo entre el mito y la realidad, se cuenta que tres plagas -viruela, tifus y cólera- acabaron con su población

Ochate es sinónimo de misterio desde hace ya varias décadas. Sobre este despoblado treviñés pesan todo tipo de relatos, en los que se entreveran la historia y la leyenda con tanta alegría que cuesta discernir la una de la otra. Fenómenos paranormales, avistamientos de ovnis, apariciones fantasmales, parafonías o necrópolis insólitas han contribuido a construir la leyenda negra de Ochate hasta el punto de ser rebautizado con el sobrenombre de ‘pueblo maldito’.    

En esa lista de desgracias hay, también, epidemias. Nada menos que tres plagas que, según las versiones míticas, terminaron por exterminar a la población. Pruden Muguruza, a quien se puede considerar responsable de que Ochate se convirtiera en lugar predilecto para los amantes del misterio tras publicar en los albores de la década de los 80 un artículo titulado ‘Luces en la Puerta Secreta’, aseguraba que la aldea enclavada en la campiña treviñesa había sido asolada por tres epidemias. La primera, en 1860, de viruela, que se habría llevado a buena parte de la población al otro mundo; la segunda, en 1864, de tifus, habría masacrado a los pocos supervivientes de la anterior; la tercera, en 1870, de cólera, supuso el fin de la vida de los habitantes del poblado. Lo extraño, según el relato apocalíptico de Muguruza, no es que tres virus asolaran en un plazo más o menos corto de tiempo la malhadada villa: los realmente excepcional es que ningún otro lugar del entorno (pueblos cercanos a Ochate como Imiruri, Aguillo o Ajarte) no padecieron ninguno de aquellos males.

Revisiones más actuales han tratado de desmontar esa tesis. Es el caso de los investigadores Julio Corral y Antonio Arroyo, que en el libro Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito (Aguilar) señalan que a lo largo del siglo XIX se dieron en el Condado de Treviño varias epidemias, sí, pero que estas afectaron a prácticamente todos sus núcleos sin que aquello empujase a la desaparición completa de ninguno de ellos. La realidad sobre la despoblación de Ochate, según los autores de la citada obra, es mucho más prosaica: la cercana ciudad de Vitoria empezó a ejercer de imán de las poblaciones del entorno. Muchos vecinos de localidades pequeñas se dejaron cautivar por los cantos de sirena de la urbe, a la vez que se iban mejorando las comunicaciones. Así fue como se un camino más bien alejado de Ochate pasó a ser principal y más directa vía de conexión con la ciudad, dejando a Ochate más y más aislada. Así, a comienzos del siglo XX sólo quedaban tres familias en la aldea; tres familias que sí padecieron el embate de una epidemia de verdad: la gripe de 1918.

El final. Pero no fue esa plaga el final. Ochate quedó sin vecinos en 1934. Aunque hubo algunos pastores que en los años siguientes lo habitaron temporalmente, fue en la década de los 30 cuanto se vació. Para siempre. El ‘pueblo maldito’ quedó abandonado a su suerte, a la rapiña de quienes esquilmaron cuanto pudieron de su caserío, a los actos vandálicos y la olvido. Desde entonces, sólo los curiosos y amantes del misterio se dejan caer por allí. El resto, en Ochate, hace ya mucho que es sólo silencio.
Fuente: diario burgos


viernes, 24 de junio de 2016

Casa del Cordón (Burgos)




El palacio de los Condestables de Castilla, conocido popularmente como casa del Cordón, es un palacio originario del siglo XV que se alza en el casco histórico de Burgos, presidiendo la antigua plaza del Mercado Mayor, que estaba formada por las actuales plazas de La Libertad y Santo Domingo de Guzmán. Su promotor fue el condestable de Castilla don Pedro Fernández de Velasco, casado con doña Mencía de Mendoza y Figueroa.

 El diseño inicial es atribuible a Juan de Colonia y a su hijo Simón y se trata de un edificio civil de estilo gótico de gran belleza y armonía, si bien hoy en día se encuentra muy modificado respecto al diseño original. Por todo el edificio hay numerosas representaciones de los escudos heráldicos del matrimonio propietario del palacio (Velasco y Mendoza), y en concreto los dos escudos que hay sobre la puerta principal están unidos por medio de un cordón franciscano, también esculpido en la piedra.

 Un cordón o unas cadenas colgadas en la puerta de una casa indican que en ella ha dormido un rey, doña Mencía era devota de San Francisco y mandó esculpir el cordón franciscano. Este cordón es el que, en el acervo popular, dio nombre al edificio.