miércoles, 18 de marzo de 2026

Calle de Burgos que cambio de nombre

 


En pleno casco histórico, entre calles estrechas y edificios que conservan la memoria de la ciudad, se encuentra la calle Concordia, una vía pequeña pero cargada de significado histórico. Ya antes de la contienda española se llamaba de esa manera. Conecta el entorno de Capitanía, junto a la plaza de Alonso Martínez, con el interior del centro histórico y forma parte del entramado urbano que enlaza el eje de San Juan con el corazón comercial de la ciudad.

Durante buena parte del siglo XX, sin embargo, esta calle no se llamó así. En el callejero burgalés figuraba como calle 18 de Julio, en alusión al golpe de Estado militar de 1936 que dio inicio a la Guerra Civil Española. El cambio llegó al callejero municipal con la entrada del siglo XXI.

El Ayuntamiento de Burgos, presidido por Ángel Olivares, decidió sustituir varios nombres vinculados a la dictadura por otros más neutros, ligados a valores cívicos o recuperando las denominaciones previas al franquismo.

Retirando las referencias al franquismo

Así, la antigua calle 18 de Julio pasó a denominarse calle Concordia, dentro de un conjunto de modificaciones destinadas a retirar referencias directas al franquismo del callejero de la ciudad. La elección del nuevo nombre no fue casual. Frente a una fecha asociada a la ruptura y al inicio de la guerra, el término 'Concordia' evoca lo contrario: la convivencia, el entendimiento y la reconciliación entre los ciudadanos.

La palabra concordia procede del latín concordia, formada por con- (junto) y cor, cordis (corazón). Literalmente significa «unión de corazones»; es decir, armonía, acuerdo o buena relación entre personas. En la antigua Roma, incluso, existía la diosa Concordia, símbolo de la paz social y de la estabilidad del Estado.

A esta vía se accede desde la plaza de Alonso Martínez, la plaza del General Santocildes y la avenida del Cid, así como desde la calle de Jerónimo Merino, actualmente cerrada por el Ministerio de Defensa.

fuente: burgos conecta

lunes, 23 de febrero de 2026

APOLONIA




 La virgen  a la que arrancaron los dientes y acabó siendo patrona de los dentistas

Apolonia, una santa muy desconocida, fue canonizada muy pronto y olvidada por la historia durante siglos tras sufrir un tremendo martirio

¿Sabíais que los dentistas también tiene patrona? Pues la tienen. Se trata de santa Apolonia, cuya historia, como la de muchos santos primigenios, hunde sus raíces en plena época romana y se mezcla con leyendas.


De hecho, poco se sabe de la buena de Apolonia. Y lo que se sabe viene de fuentes diferentes y, en ciertos aspectos, contradictorias. Así, Santiago de la Vorágine, cronista del santoral, nos dice que se trataba de una mujer virgen sencillísima y virtuosísima, que fue martirizada siendo anciana. Bueno, tenía 49 años, por lo que eso de anciana es subjetivo.


Según nos cuenta, Apolonia fue víctima de la persecución de los cristianos por parte de las autoridades romanas en el siglo III. Una vez detenida, y como era costumbre entonces, le arrancaron los dientes y la condenaron a morir en la hoguera. De acuerdo con su crónica, la santa aceptó su destino y fue ella quien se tiró a las llamas.

Esa versión, no obstante, no es la única. Existe otra que abunda más en la vida de la santa. Según parece, era hija de un romano pagano y una cristiana. Su padre le dio el nombre en honor a Apolo; su madre le transfirió la fe.


Una fe que acabó siendo determinante para ella. No en vano, y conociendo que iba a haber una purga contra los cristianos, avisó a su comunidad para que escapara, pero ella fue capturada. Esa crónica dice que, efectivamente, le arrancaron los dientes y la condenaron a la hoguera, pero como todo buen mártir, no sucumbió a las llamas y finalmente fue decapitada.


Pero más allá de la leyenda, hay una cosa que llama la atención de la historia de santa Apolonia. Y es que, a pesar de ser canonizada muy pronto, apenas unos años después de su martirio, prácticamente desapareció del imaginario colectivo hasta que su memoria fue recuperada en el siglo XVI.

Es a partir de entonces cuando comienza de verdad a mostrarse su imagen en lienzos, generalmente con unas tenazas -por aquello de los dientes arrancados- o junto a las llamas.


Así que ya sabéis, cada vez que os duelan las muelas, acordaos de la buena de Apolonia.


jueves, 19 de febrero de 2026

La lluvia que genera la selva del Amazonas vale 20.000 millones al año



 La selva del Amazonas “fabrica” lluvia, algo que tiene un valor económico para la agricultura y que pone precio a las compensaciones para frenar la desforestación


Los bosques tropicales son sumideros de carbono y santuarios de biodiversidad, pero su papel como “máquinas del agua” suele quedarse en segundo plano. Cuando se tala selva, la región tiende a secarse y volverse árida. El agua tiene un valor, sobre todo para la agricultura de todo el mundo que depende de ella. Esto también se traduce en cuánto dinero se puede pagar para evitar que desaparezca la selva del Amazonas.


Los autores del estudio, publicado en Communications Earth & Environment, se centraron en una pregunta simple y delicada: ¿cuánta lluvia “genera” un metro cuadrado de bosque tropical cada año? Para responder, reunieron dos tipos de evidencias. Por un lado, resultados de modelos climáticos, incluidos los de la familia CMIP6, una gran colección internacional de simulaciones usada para estudiar el clima y escenarios de cambio de uso del suelo. Por otro, estimaciones basadas en observaciones satelitales de precipitación, que captan lo que ocurre en el mundo real con menos suposiciones, pero también con sus propias incertidumbres.


En promedio, cada metro cuadrado de bosque tropical contribuye a unos 240 litros de lluvia al año en la región que lo rodea. En el caso del Amazonas, el valor sube a unos 300 litros por metro cuadrado y año. La selva no se limita a recibir lluvia, también ayuda a mantenerla circulando.


El mecanismo es la evapotranspiración. Las plantas liberan vapor de agua a la atmósfera al “sudar” por sus hojas, y el suelo húmedo también evapora. Esa humedad alimenta nubes y, más tarde, precipitación. Si se sustituye selva por pastos o cultivos, la atmósfera recibe menos vapor, y la probabilidad de lluvia baja, a escalas que van desde decenas hasta miles de kilómetros.


El trabajo también estimó cuánto cae la lluvia cuando se pierde bosque. Al sintetizar estudios previos y simulaciones, los autores calcularon una sensibilidad media: por cada punto porcentual de pérdida de bosque tropical, la lluvia anual regional disminuye unos pocos milímetros, con un rango de incertidumbre que refleja que los modelos no se ponen completamente de acuerdo y que las observaciones suelen sugerir impactos más fuertes.


Luego llega la parte que hace levantar cejas en un ministerio de finanzas. Para traducir litros en euros o dólares, el estudio aplicó un precio medio del agua en el sector agrícola brasileño. Con ese enfoque, la lluvia “aportada” por el bosque amazónico equivale a unos 59,40 dólares por hectárea al año. Al multiplicarlo por la extensión de la Amazonia Legal brasileña, el resultado ronda los 20.000 millones de dólares anuales en “servicios” de generación de lluvia. Como resume el equipo: “Estimamos que el Amazonas por sí solo produce lluvia valorada en 20.000 millones de dólares cada año”.


El precio del agua varía, y la economía real no funciona con una tarifa única. Aun así, sí marca un suelo de conversación: si la selva sostiene una parte relevante del agua que usa la agricultura de secano, ignorarlo en políticas públicas y financiación climática resulta cada vez más difícil de justificar. Cuando el bosque se seca, también se seca una parte del negocio. Quizá así lo terminen de entender.

Fuente: Quo

miércoles, 11 de febrero de 2026

Puente Besson (Burgos)

 Bessón da nombre a un pequeño puente, uno de los más emblemáticos de la ciudad

Quienes pasean hoy junto al río Arlanzón cruzan casi sin pensarlo el Puente de Bessón, una pasarela peatonal integrada en la vida cotidiana de la ciudad. Sin embargo, tras ese nombre hay una figura clave del Burgos del siglo XIX, ligada a la educación, la política municipal y la mejora de las infraestructuras urbanas.

Eduardo Augusto de Bessón (1822–1898) fue jurista, profesor, abogado y político. Nacido en Madrid, desarrolló gran parte de su trayectoria profesional y pública en Burgos, ciudad a la que quedó estrechamente vinculado. Su perfil intelectual y su compromiso con la vida local le situaron en puestos de relevancia, llegando a ser alcalde de Burgos entre 1878 y 1879.

Bessón estuvo especialmente ligado al ámbito educativo. Fue catedrático de Lógica y secretario del Instituto de Segunda Enseñanza, ubicado entonces en el antiguo Colegio de San Nicolás, una institución clave en la formación de generaciones de burgaleses. Precisamente esa vinculación con el instituto explica el origen del puente que hoy lleva su apellido.

A mediados del siglo XIX, el acceso al centro educativo resultaba incómodo y poco seguro para alumnos y profesores, que debían cruzar el Arlanzón por pasos alejados o inadecuados. En 1856, Eduardo Augusto de Bessón impulsó ante el Ayuntamiento la construcción de un paso directo que conectara el entorno del actual Palacio de Justicia, en el Paseo de la Audiencia, con la zona del instituto.

La iniciativa prosperó y dio lugar a un puente peatonal que facilitó la movilidad en esa parte de la ciudad de Burgos y mejoró la comunicación entre ambas orillas del río. En reconocimiento a su promotor, la infraestructura adoptó el nombre de Puente de Bessón, aunque popularmente también se le ha conocido como Puente de la Audiencia.

Más allá de su función práctica, el puente se convirtió con el tiempo en un elemento más del paisaje urbano de Burgos, testigo de la evolución de la ciudad y de su relación con el Arlanzón. Hoy, su nombre recuerda a una figura que supo combinar su labor intelectual, su compromiso institucional y su visión de ciudad.


sábado, 7 de febrero de 2026

¿Es malo irse a dormir tarde?



 ¿Te has preguntado alguna vez si es malo irse a dormir tarde? Trasnochar puede ser un riesgo para tu corazón


En España, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), es habitual irse a dormir tarde. Muchas personas se van a dormir entre las 23:00 h y la 01:00 h, a causa de factores como el horario laboral, cenas tardías y ocio. 


Un estudio reciente de más de 320.000 personas descubrió que irse a dormir tarde aumenta las probabilidades de tener malos hábitos como fumar o tener horarios descontrolados, lo que a su vez aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El estudio se realizó a personas de entre 39 y 74 años, pertenecientes al Biobanco del Reino Unido sin enfermedad cardiovascular conocida.


Según el estudio, cuando nos quedamos hasta tarde viendo una serie hasta tarde o salimos con los amigos a tomar algo, trasnochamos y eso podría poner en riesgo el corazón, sobre todo para las mujeres. Los participantes que se describieron como personas “nocturnas” tenían un 16% más de riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral en comparación con aquellos que no indicaron una hora de preferencia para irse a dormir. 

¿Es malo irse a dormir tarde? El descontrol horario afecta a tu salud

El estudio, financiado parcialmente por la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), indica que las personas deberían intentar dormir bien para reducir el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares. Quisieron averiguar cómo la desalineación circadiana, el desajuste entre el reloj interno del cuerpo y las horas a las que las personas se acuestan y se despiertan, podría afectar al corazón. 


Según Sina Kianersi, investigadora del Hospital de Brigham and Women’s de Boston, es un desajuste que puede alterar la respuesta del cerebro a las señales de recompensa. Esto hace que las personas adopten comportamientos más arriesgados que pueden afectar a la salud cardiovascular, como por ejemplo, seguir una dieta inadecuada, fumar tabaco o tener horarios irregulares.

Kianersi y sus compañeros descubrieron que una persona que trasnochaba tendría más probabilidades de tener una puntuación baja en el cuestionario “Life’s Essential 8” de la AHA. Un cuestionario que analiza ocho parámetros de estilo de vida y salud: la alimentación, el ejercicio físico, fumar tabaco, la presión arterial, la glucemia, el colesterol, un sueño saludable y el Índice de Masa Corporal (IMC). Según los resultados del estudio, las personas que trasnochan tienen tendencia a tener una puntuación baja por fumar o vivir con un fumador y dormir mal. 


Kristen Knutson, profesora de la Universidad Northwestern en Illinois, sugiere a las personas que se van a dormir tarde y que no siguen un horario para descansar adecuadamente que pueden tomar medidas para evitar riesgos cardíacos. Las personas que trasnochan no son siempre menos saludables, pero les resulta más difícil tener un estilo de vida saludable. 

miércoles, 28 de enero de 2026

La calle más pequeña y concurrida de Burgos que está entre dos plazas


La calle Entremercados comunica la plaza de Santo Domingo de Guzmán con la plaza Mayor las que antes eran Mercado Mayor y Mercado Menor

La calle Entremercados es una de las más pequeñas de Burgos. Se encuentra en pleno centro de la ciudad, rodeada de comercios, de vida y de bullicio. Si ahora es una calle llena de gente es porque mantiene esta condición de la peculiar ubicación que tenía hace siglos. Se llama Entremercados porque comunica la plaza de Santo Domingo de Guzmán, conocida así pero que antes era la plaza del Mercado Mayor con la plaza del mercado Menor que hoy es la Plaza Mayor.

Tan simple su nombre como lo que describe la propia calle. Esta denominación se adoptó ya entrada la democracia por el Ayuntamiento de Burgos, que cambió el antiguo nombre que recibía este tramo conocido antes como Queipo de Llano. Era un general franquista destinado en África, amigo de Franco, que facilitó el paso de las tropas a la Península.

Por fortuna, recuperó el antiguo hombre que tuvo antes del franquismo y hoy se ha convertido en una calle fundamental de la ciudad pese a ser la más pequeña de todo el municipio.

A la calle Entremercados se accede desde la plaza de Santo Domingo de Guzmán, desde el Hondillo -calle Carnicerías-, desde la calle de la Moneda y Almirante Bonifaz, además de la propia Plaza Mayor.



sábado, 17 de enero de 2026

China planta árboles a tal ritmo que ha cambiado el ciclo del agua

 


China planta árboles sin parar: ha reforestado tanto en dos décadas que el ciclo del agua se ha modificado, llevando agua a unas regiones y dejando secas a otras

China lleva medio siglo plantando barreras verdes, protegiendo bosques y restaurando pastizales para frenar la desertificación y el cambio climático. El programa más famoso, la Gran Muralla Verde, empezó en 1978 y ha contribuido a que la cobertura forestal nacional supere el 25% del territorio, un salto enorme desde el 10% de 1949.

A la vez, el plan “Grain for Green” paga a agricultores para convertir cultivos en bosques o praderas, y la “Natural Forest Protection Program” restringe la tala. Muchos estudios han aplaudido la recuperación ecológica, pero también señalaron efectos colaterales sobre el agua, porque más vegetación, sobre todo árboles con raíces profundas, liberan más humedad. Ahora, un trabajo en Earth’s Future pone números a ese intercambio entre verde y agua, y revela un mapa sorprendente de ganadores y perdedores.

Más agua, y también menos en otras zonas

Un equipo internacional analizó cómo los cambios de cobertura del suelo entre 2001 y 2020, desde la expansión de bosques en el este monzónico hasta la restauración de pastizales en el noroeste árido, han alterado la disponibilidad de agua en China. La clave es la evapotranspiración, el agua que se va al aire desde suelos y plantas, y que se «recicla»” cuando después cae en forma de lluvia, a veces muy lejos de donde se evaporó. Con datos de satélite de alta resolución y un modelo de seguimiento de humedad atmosférica, los autores calcularon que la evapotranspiración subió más que la precipitación a escala nacional, lo que implica pérdidas locales de agua, aunque con grandes diferencias regionales.

Encontramos que los cambios de cobertura terrestre redistribuyen el agua”, dijo por correo Arie Staal, coautor del estudio y profesor en la Universidad de Utrecht. “China ha hecho una revegetación a escala masiva en las últimas décadas. Han restaurado ecosistemas, especialmente en la meseta de Loes, y eso también ha reactivado el ciclo del agua”. Esto quiere decir que en la región monzónica oriental y en el noroeste árido, que suman el 74% del país, disminuyó la disponibilidad de agua para personas y ecosistemas. En cambio, la meseta tibetana, que ocupa la parte restante, recibió más agua que antes.

Las cuentas del agua no le salen a los Chinos

¿Por qué ocurre esto? Porque el viento puede transportar el vapor miles de kilómetros. Lo que los árboles bombean al aire en un lugar no siempre vuelve a caer allí. En bosques y praderas la evapotranspiración suele aumentar, más aún en bosques, ya que los árboles alcanzan agua en profundidad en momentos secos. El estudio cifra ese intercambio y muestra mapas en los que sube la evapotranspiración y, en paralelo, la lluvia no compensa esas pérdidas en buena parte del este y del noroeste. En conjunto, el ciclo del agua se activó, pero “a escala local se pierde más agua que antes”, dijo Staal.

El norte chino ya sufre estrés hídrico, alberga el 46% de la población y el 60% de la tierra cultivable, pero solo dispone del 20% del agua. Si la planificación del agua no incorpora estos efectos del reverdecimiento, advierten los autores, iniciativas como los trasvases norte-sur pueden no rendir lo esperado.

En cualquier país, los proyectos de reforestación o restauración deben evaluarse caso por caso desde la óptica del agua: qué se evapora, dónde lloverá después y quién gana o pierde. Reverdecer sigue siendo crucial para proteger suelos y clima, pero no es gratis en agua. Hacerlo bien exige medir, modelizar y ajustar las plantaciones a la hidrología real del territorio, no basta con plantar árboles.

Quo.