lunes, 4 de mayo de 2020

HUERTA DE ARRIBA (Burgos)


Sus Historias:
Al final del valle de Valdelaguna, entre los macizos de La Demanda y la sierra
de Neila, rayando ya con La Rioja, a orillas del río Tejero y en una carretera interior que, partiendo de Barbadillo del Pez, recorre todo el valle buscando a Neila,
en terreno desigual, encontramos a HUERTA DE ARRIBA, a 28 Km de Salas de
los Infantes y 83 de Burgos.
Siente la cercanía y el calor de Tolbaños de Arriba, Neila en la lejanía, la frontera con La Rioja, Monterrubio de la Demanda, Huerta de Abajo y Tolbaños de Abajo.

Su nombre aparece escrito por primera vez el 10 mayo de 1062 en el cartulario de San Millán de la Cogolla, como “Horta de Suso” y sus habitantes declararon en las respuestas generales del Catastro del Marqués de la Ensenada en 1752
que pertenecían al rey, es decir, era lugar de realengo.
Ha sido el pueblo más importante de la zona y así ya contaba en 1848, según
Pascual Madoz en su Diccionario geográfico (y supongo que será un error, porque
tenía 80 vecinos), con 500 habitantes (serían 300). Al revés que la inmensa
mayoría de los pueblos de la provincia (y supongo que será otro error, fruto
del primero, porque seguramente creció) disminuyó en la segunda mitad del siglo XIX y presentaba en 1900 un censo de 446 personas. Mantuvo muy bien su
población a lo largo de la dura primera mitad del siglo XX y moraban en el lugar
430 habitantes en 1950. Y, fruto de la cruel emigración de la segunda mitad del
siglo, habitaban en el lugar 150 personas en el año 2000.


Tiene su iglesia dedicada a San Martín, obispo, y es renacentista con restos
románicos, de una sola nave amplia y pequeña capilla lateral, con bóvedas y nervaduras de piedra. 
El ábside es rectangular. La portada es clasicista, con
arco de medio punto con impostas
y molduras, friso, hornacina con San
Martín y frontón partido, todo bajo
arco triunfal de medio punto con casetones. Y la torre es cuadrada, rematada en bolas, con cuatro huecos y dos campanas.

La pila es románica con arcos y
círculos y pie cuadrado con serpiente
rústica y el retablo mayor es rococó, de 1783

Hay una buena imagen de San
Sebastián; un Crucificado de pared, una Virgen sedente con Niño y otras tres imágenes, góticas
Sus libros parroquiales dan comienzo en el año 1637.
Conserva las ermitas de Santa María, con portada románica, y San vítores.
Hay en su término una mina de hierro, declarada y sin explotar, y una extensa
dehesa con el ejemplar de roble más corpulento de la provincia –casi 11 m de contorno-: el roble de la Laguna de la Cantera.
Y están catalogados en su suelo un yacimiento posiblemente de la Edad de
Hierro, el “depósito” más grande de la provincia en número de cosas; y dos posiblemente Medievales.
Y en la ermita de la Virgen de Vega, comunera con los otros pueblos, hubo un
poblado, con vestigios Celtibéricos, Romanos y Medievales.
Sin duda pasó por sus tierras la calzada romana de Clunia a Tritium Magallum, en La Rioja.


domingo, 12 de abril de 2020

OCHATE (Burgos)



Ochate, pueblo enclavado en el Condado de Treviño, arrastra una larga historia de maldiciones. A caballo entre el mito y la realidad, se cuenta que tres plagas -viruela, tifus y cólera- acabaron con su población

Ochate es sinónimo de misterio desde hace ya varias décadas. Sobre este despoblado treviñés pesan todo tipo de relatos, en los que se entreveran la historia y la leyenda con tanta alegría que cuesta discernir la una de la otra. Fenómenos paranormales, avistamientos de ovnis, apariciones fantasmales, parafonías o necrópolis insólitas han contribuido a construir la leyenda negra de Ochate hasta el punto de ser rebautizado con el sobrenombre de ‘pueblo maldito’.    

En esa lista de desgracias hay, también, epidemias. Nada menos que tres plagas que, según las versiones míticas, terminaron por exterminar a la población. Pruden Muguruza, a quien se puede considerar responsable de que Ochate se convirtiera en lugar predilecto para los amantes del misterio tras publicar en los albores de la década de los 80 un artículo titulado ‘Luces en la Puerta Secreta’, aseguraba que la aldea enclavada en la campiña treviñesa había sido asolada por tres epidemias. La primera, en 1860, de viruela, que se habría llevado a buena parte de la población al otro mundo; la segunda, en 1864, de tifus, habría masacrado a los pocos supervivientes de la anterior; la tercera, en 1870, de cólera, supuso el fin de la vida de los habitantes del poblado. Lo extraño, según el relato apocalíptico de Muguruza, no es que tres virus asolaran en un plazo más o menos corto de tiempo la malhadada villa: los realmente excepcional es que ningún otro lugar del entorno (pueblos cercanos a Ochate como Imiruri, Aguillo o Ajarte) no padecieron ninguno de aquellos males.

Revisiones más actuales han tratado de desmontar esa tesis. Es el caso de los investigadores Julio Corral y Antonio Arroyo, que en el libro Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito (Aguilar) señalan que a lo largo del siglo XIX se dieron en el Condado de Treviño varias epidemias, sí, pero que estas afectaron a prácticamente todos sus núcleos sin que aquello empujase a la desaparición completa de ninguno de ellos. La realidad sobre la despoblación de Ochate, según los autores de la citada obra, es mucho más prosaica: la cercana ciudad de Vitoria empezó a ejercer de imán de las poblaciones del entorno. Muchos vecinos de localidades pequeñas se dejaron cautivar por los cantos de sirena de la urbe, a la vez que se iban mejorando las comunicaciones. Así fue como se un camino más bien alejado de Ochate pasó a ser principal y más directa vía de conexión con la ciudad, dejando a Ochate más y más aislada. Así, a comienzos del siglo XX sólo quedaban tres familias en la aldea; tres familias que sí padecieron el embate de una epidemia de verdad: la gripe de 1918.

El final. Pero no fue esa plaga el final. Ochate quedó sin vecinos en 1934. Aunque hubo algunos pastores que en los años siguientes lo habitaron temporalmente, fue en la década de los 30 cuanto se vació. Para siempre. El ‘pueblo maldito’ quedó abandonado a su suerte, a la rapiña de quienes esquilmaron cuanto pudieron de su caserío, a los actos vandálicos y la olvido. Desde entonces, sólo los curiosos y amantes del misterio se dejan caer por allí. El resto, en Ochate, hace ya mucho que es sólo silencio.
Fuente: diario burgos


viernes, 3 de abril de 2020

¿CUÁNTO CO2 ESTAMOS REDUCIENDO POR EL PARÓN? ¿AYUDARÁ EN LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO?




El parón de transporte e industria como consecuencia de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 está limpiando las ciudades de la boina gris a la que estábamos acostumbrados. Pero, ¿qué supone el descenso en las emisiones de CO2 en la lucha contra el Cambio Climático?

Pedro Linares, profesor de Comillas ICAI y experto en Cambio Climático, responde a esta pregunta de QUO: ¿En cuánto puede ayudar a la reducción de emisiones el parón por el coronavirus?
Centramos la estimación en España. “Tenemos datos de cuánto se ha reducido la movilidad, y sabemos a cuantas emisiones equivale. Hacer el cálculo para la industria es más difícil, y es posible que haya aumento de emisiones por el uso de la calefacción en las casas, pero, si nos centramos solo en el transporte, que es lo más significativo vemos con qué datos contamos».
Lo que dice el CLH (la principal empresa de almacenamiento y transporte de productos petrolíferos de España) es que el consumo de combustible para automoción, diésel y gasolina, ha bajado alrededor del 70% durante el parón. Sabemos qué porcentaje de las emisiones que produce España proceden del transporte, y es aproximadamente un
27%. Así que la cuenta sale fácil. Si no nos movemos, pasaremos de un 27% a aproximadamente un 8% de las emisiones en España procedentes del transporte”.
Podría parecer un logro de peso. Pero no lo es. “Estamos hablando de que esa sería la reducción si el parón durara todo el año. El 27% se calcula en términos anuales”.

Ni siquiera con el parón total de tráfico durante un año entero conseguiríamos reducir las emisiones a las que nos hemos comprometido.

¿Con esto, entraríamos en los niveles de reducción del plan 20/30 trazado para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU? “Ni de lejos. Imagínate que mantuviéramos el confinamiento un año (emisiones
reducidas en un 15-20% como hemos visto). Con la reducción de la actividad industrial y la demanda de electricidad, pongamos que desciende un 10% más. Habríamos reducido un 25-30% nuestras emisiones. Y el objetivo para 2030 es reducirlas un 35%. Es decir, que aún tendríamos que reducir más”. Ni siquiera con el parón total de tráfico durante un año entero conseguiríamos reducir las emisiones a las que nos hemos comprometido.
Pero, ¿esto tendría un efecto notable en el clima? “En los temas de contaminación atmosférica, la conexión entre reducción de la movilidad y efectos ambientales es inmediata. Es decir, si para el transporte, las concentraciones de NOx y partículas bajan. Pero en el caso del CO2 es más complejo porque su acumulación en la atmósfera tiene mucha inercia. Cada molécula de CO2 emitida se queda doscientos años en la atmósfera, y hay acumuladas más de 3.000 millones de toneladas. Así que lo que podemos estar ahorrando con un parón de un año es el chocolate del loro en comparación con lo que tenemos”.

Habría que multiplicar por 2 el efecto del parón hasta 2030 (y luego seguir reduciendo), pero no un año ni dos, sino indefinidamente

Si queremos cumplir con el descenso de 1 grado y medio de la temperatura global, con este parón estaríamos ganando un poco de tiempo en el objetivo de conseguirlo, pero muy poco. Habría que multiplicar por 2 el efecto del parón hasta 2030 (y luego seguir reduciendo), pero no un año ni dos, sino indefinidamente”.
Fuente: Quo




jueves, 19 de marzo de 2020

Robles centenarios de Huerta de Arriba (Burgos)


Hoy queremos llevarte a la Dehesa de Huerta de Arriba, un lugar al que llegamos para descubrir su dehesa de árboles centenarios.

Huerta de Arriba es una localidad de la provincia de Burgos (España) que se encuentra en la Sierra de la Demanda. Muy cerca de allí se encuentra una dehesa boyal de árboles que es de las mejores conservadas de la provincia, y que está compuesta por acebos, hayas, robles y pinos. Nuestro objetivo es un famoso roble, el Roble de la Laguna de la Cantera, que tiene una edad de unos 800 años.

Cómo llegar a Huerta de Arriba
Para llegar a Huerta de Arriba, desde Burgos, tomamos la carretera N-234 en dirección a Soria y al llegar a Barbadillo del Mercado nos desviamos a la izquierda hacia Barbadillo del Pez por la carretera BU-V-8205. Allí tomamos otro desvío a la derecha, que a través de la carretera BU-V-8210 conduce al Valle de Valdelaguna.

Tras 13 km llegamos a Huerta de Arriba, una vez allí salimos del pueblo por la carretera que, tras pasar por delante del ayuntamiento, sale hacia La Rioja. Recorrimos tres kilómetros y, justo antes del límite con esa comunidad autónoma, se abre por la izquierda de la carretera una pista forestal a la que se accede por un paso canadiense y que conduce hasta el roble. Justo frente a ese paso, hay un claro en el que dejamos aparcado el coche.

Ruta de la Dehesa de Huerta de Arriba
A partir de aquí comienza el recorrido, tras atravesar el paso canadiense tomamos un camino bastante marcado entre los árboles. Al principio, casi todos los árboles que pudimos ver eran pinos, pero al adentrarnos en el bosque iban apareciendo las primeras hayas y robles.
Es un camino muy fácil casi sin pendiente y a medida que íbamos avanzando por él cada vez aparecían más robles centenarios, más hayas y también acebos.
Después de caminar algo más de un kilómetro el camino llegó a un pequeño claro, y entonces vimos que habíamos llegado a nuestro objetivo. Allí estaba al borde del camino el roble de mayor grosor de la provincia, el roble de la Laguna de la Cantera, que parece que se llama así por una antigua laguna que había en ese lugar, aunque ahora no queda ningún rastro de ella.


Este centenario árbol, que acusa ya todos los años que tiene encima, se encuentra cerca de la divisoria entre Huerta de Arriba, Monterrubio de la Demanda y La Rioja, por eso también se le llama el Roble de los Tres Mojones. El roble es inconfundible debido a la enormidad de su tronco, que está quemado en uno de sus laterales, y a que tiene un orificio que lo taladra de lado a lado al final del tronco.
Este roble es uno de los seres vivos más longevos de toda la Península Ibérica, ya que lleva allí 800 años. Era una bellota cuando en Burgos se colocó la primera piedra de la Catedral. Tiene un perímetro de casi 12 metros y una altura hasta la copa de 15 metros, pero tiene muchos achaques y según va ganando en altura cada vez tiene menos ramas, y es normal porque en 800 años ha tenido que sufrir todo tipo de inclemencias, desde incendios, inundaciones, sequías…, diversas enfermedades debidas a hongos y parásitos, y hasta habrá visto pasar ejércitos en épocas de guerra.

Pero éste no es el único árbol centenario que hay en esta dehesa, y según fuimos avanzando por el camino, cada vez iban apareciendo más.
Las dehesas son bosques que las gentes del lugar han cuidado con mimo durante siglos, por ese motivo siguen todavía allí estos árboles centenarios que ahora podemos disfrutar.
Continuamos otro kilómetro más por este camino, a partir de aquí los pinos casi desaparecen a la vez que abundan los acebos, las hayas y los robles rebollo y albar.

Esta ruta de la Dehesa de Huerta de Arriba se puede hacer bastante más larga, llegando hasta la Vía Verde de la Demanda, que es un histórico camino natural que discurre entre los municipios de Arlanzón y Monterrubio de la Demanda, un tramo de una vieja vía ferroviaria que empezó a construirse en 1896 y que dejó al descubierto los Yacimientos de Atapuerca.


domingo, 15 de marzo de 2020

Recorrido del Ferrocarril Minero



A finales del siglo XIX, cuando España se incorporaba a la revolución industrial y necesitaba materias primas y carbón en gran cantidad, se encontraron yacimientos de hierro y hulla en la burgalesa Sierra de la Demanda.

Para facilitar la explotación y transporte de ambos minerales hasta los Altos Hornos de Vizcaya, y a la vez dar un servicio de transporte de viajeros moderno, se creó la compañía inglesa de ferrocarriles The Sierra Company Limited. Entre los años 1896 y 1901, esta compañía construyó un ferrocarril que unía las localidades de Monterrubio de la Demanda, en plena sierra, con Villafría, localidad muy próxima a la ciudad de Burgos.

Debido a problemas económicos, el ferrocarril estuvo muy pocos años en uso, dejando de funcionar a partir de 1904, y comenzándose a retirar las vías a partir de 1941.

En el año 2004, se recuperó el antiguo trazado del ferrocarril para adaptarlo como senda peatonal bajo el nombre de Camino Natural de la Sierra de la Demanda, (vía verde) acondicionándose 54 km que van desde Arlanzón (el tramo Arlanzón-Villafría no se recuperó) hasta Monterrubio de la Demanda.

El camino atraviesa bosques caducifolios y parajes de singular belleza, por lo que en otoño tiene además el aliciente de poder contemplar la belleza del bosque en esta época tan mágica del año.

El recorrido empieza en Arlanzón (975 m), y pasa por Villasur de Herreros, Urrez, los embalses de Úzquiza y Arlanzón, Pineda de la Sierra (1.170 m), el puerto del Manquillo (1.415 m), Riocavado de la Sierra, Barbadillo de Herreros y Bezares, para finalizar en Monterrubio de la Demanda (1.180 m).
Al pasar por tantos pueblos, el trazado es fácilmente divisible en etapas que por sí solas ya son rutas por la Sierra de la Demanda que pueden recorrerse independientemente, y como se trata de un antiguo trazado ferroviario, su pendiente es mínima, lo que hace que sea perfecta para ir con niños o para ser recorrida en bicicleta.

 Indico cuáles son las etapas clásicas, para que así tu escojas la que quieras, ya que todas son realmente interesantes y es difícil decantarse por una. Además, estas rutas puedes dividirlas en tramos más cortos si lo prefieres así.

Arlanzón – Pineda de la Sierra (23 km)
Inicialmente va por campos de cultivo, para poco a poco adentrarse en la Sierra de la Demanda y bordear el embalse del Arlanzón. Al acabar éste, llegamos a Pineda de la Sierra.


Pineda de la Sierra – Barbadillo de Herreros (21 km)
Salimos ascendiendo de Pineda hasta llegar al puerto del Manquillo, cota máxima del camino y lugar de excepcionales vistas (antiguamente se superaba mediante un túnel que hoy está cerrado al tránsito, por lo que tendremos que desviarnos ligeramente del trazado). Seguimos ya cuesta abajo hasta Riocavado de la Sierra, atravesamos el túnel de Ferrerías y llegamos a Barbadillo de Herreros, antigua sede de la compañía ferroviaria explotadora.

Barbadillo de Herreros – Monterrubio de la Demanda (10 km)
Este último tramo, quizá el más bello de todos, nos llevará por valles abiertos, robledales y hayedos, hasta finalizar en Monterrubio de la Demanda, localidad que tuvo gran importancia durante la época de la trashumancia.

Aunque sea por casualidad, Burgos tiene mucho que agradecer a este ferrocarril, ya que durante la ejecución de las obras, se excavó una profunda trinchera en la Sierra de Atapuerca que dejó al descubierto los hoy mundialmente reconocidos Yacimientos Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca.


viernes, 21 de febrero de 2020

El gran embuste de la tónica: ni es digestiva ni tiene beneficios para tu salud






Pese a que muchas personas toman este refresco para facilitar la digestión, no existe ninguna evidencia de que tenga efecto terapéutico alguno.

La tónica es un refresco azucarado al que se le han atribuido propiedades digestivas desde hace mucho tiempo. De hecho, son muchas las personas que acuden a este brebaje amargo y burbujeante tras una comida copiosa con la ingenua esperanza de aliviar el buche. Confían en que su ingesta facilite el tránsito intestinal y consiga eliminar la desagradable sensación de hinchazón que han provocado las cinco cervezas, las patatas asadas con chorizo y el chuletón de cordero que se acaban de meter entre pecho y espalda.

En realidad, se trata de un mito. La tónica, tal y como se comercializa en la actualidad, no es más que —digámoslo claro— un refresco azucarado como pueden ser la Fanta o la Coca Cola, con todos los perjuicios que estos tienen para la salud y sin propiedades terapéuticas. "El agua tónica es una bebida que, aunque es muy consumida en todo el mundo, realmente no tiene nada en su composición que sostenga su fama de refresco que facilita la digestión", confirma la farmacéutica y nutricionista María José Cachafeiro, autora del blog de divulgación La Botica de Teté.

El origen de esta falsa creencia se remonta al siglo XIX, cuando el inglés William Cunnington descubrió una bebida con propiedades digestivas que tomaban en la India y que contenía extractos de quinina. La quinina es una sustancia que se extrae de la corteza de un árbol conocido como quino y que se utilizó en el tratamiento de la malaria. Cunnington, tras su viaje a India, elaboró una bebida con agua carbonatada y extractos de quinina para tratar a los soldados ingleses de las colonias. Posteriormente, su uso se extendió por todo el mundo gracias a su peculiar sabor amargo.

"Este mito se basa en la posible dilatación de los vasos sanguíneos que podría producir la quinina que contiene, pero no existe evidencia científica sólida que sostenga tal afirmación", asegura Cachafeiro. Es más, la cantidad de quinina que contiene la tónica que podemos encontrar en el supermercado es anecdótica y se utiliza como mero potenciador. "Existen en el mercado diferentes tónicas o aguas tónicas y no todas contienen la misma cantidad de quinina”, añade.

Sin evidencia científica:

La quinina es una sustancia que, además, en grandes dosis, puede ser perjudicial para la salud. De ahí que organismos como la FDA (siglas en inglés de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) limitaran su concentración en los refrescos. Tal y como recuerda Cachafeiro, en 2015 investigadores de la Universidad de La Laguna analizaron la cantidad de esta sustancia presente en distintas bebidas que podemos comprar en los supermercados españoles. El objetivo era conocer si su concentración se encontraba por encima de los límites permitidos. Y no, no lo es.

"La cantidad de quinina ingerida por una persona al consumir una lata de tónica de 330 mililitros sería de 21,35 miligramos, siendo necesario más de 1 gramo/día para que la dosis tenga efectos adversos", se puede leer en el trabajo. Ahora, el hecho de que los niveles de quinina sean tan bajos trae aparejado también que la tónica, como ya hemos señalado, no tenga ningún efecto terapéutico sobre nuestro organismo. "El hecho de que un refresco contenga poco más de 20 miligramos de quinina hace que el posible efecto terapéutico sea mínimo", confirma Cachafeiro. 

Lo que sí contiene en abundancia una lata de, por ejemplo, tónica Schweppes es azúcar. En concreto, más de 27 gramos en 330 mililitros. Casi siete terrones. Es decir, tomando un solo refresco ya estaríamos superando el límite máximo de consumo de azúcares libres establecido por la OMS (25 gramos para un adulto que ingiera unas 2000 kilocalorías diarias). Además, tal y como señala la farmacéutica, uno de los problemas de la tónica es que su sabor amargo hace que tengamos la sensación de no estar tomando azúcar, "o al menos en la cantidad que tienen otros refrescos". 

¿Puede dificultar semejante cantidad de azúcar la digestión? En teoría, no, pero sí que va a provocar "una subida de glucosa en sangre, que se sumará a la que obtengamos del resto de alimentos, y que hará que nuestro metabolismo tenga que realizar un trabajo extra". De esta forma, según la especialista, lo mejor para tener una buena digestión es no realizar ninguna comida copiosa. Pero si se realiza, lo mejor es dar después un paseo o realizar una caminata ligera, de tal manera que se favorezca la motilidad intestinal y se ayude a reducir los niveles de glucosa en sangre.

Por último, Cachafeiro apunta que la tónica es un refresco que debería consumirse de forma ocasional, y en ningún caso "pensando en sus supuestos efectos saludables". Si optamos por las versiones light, mejor, ya que contienen menos azúcar. "Para el día a día, mi recomendación no puede ser otra que beber agua", finaliza. 

Fuente: el  español





martes, 4 de febrero de 2020

¿CÓMO CONVERTIR CUALQUIER VEHÍCULO EN UNO INTELIGENTE?




A medida que los vehículos autónomos comienzan a circular por carreteras y áreas urbanas, demuestran no solo una reducción en la siniestralidad, sino también un descenso en los atascos y en la contaminación. Pero es un avance muy lento que depende de la fabricación y venta de estos vehículos. Y del reemplazo de la generación “no conectada”. ¿Cómo es posible acelerar este proceso? Con iniciativas que combinen lo público y lo privado. Un ejemplo es el proyecto Autonomous Ready, en el que la ciudad de Barcelona y la DGT, junto a la empresa Mobileye (parte de Intel) han dotado a flotas de vehículos de pasajeros con cámaras inteligentes. En total se trata de 400 vehículos pertenecientes a 12 flotas locales equipados con el sistema Mobileye 8 Connect.

Básicamente este consiste en una cámara conectada a la Nube que registra la velocidad y la proximidad del vehículo y de otros que lo rodean, las condiciones meteorológicas, la presencia de peatones y ciclistas, el estado y la ubicación (y correcta visualización) de señales de tráfico y sube toda esta información a un servidor. Debido a que se trata básicamente de algoritmos (los peatones tienen el suyo, al igual que ciclistas y señales) y no de imágenes, la cantidad de datos no ocupa un gran espacio y siempre es anónima, es decir, se detecta un vehículo, no su marca o su color y lo mismo con peatones. Esto hace que todo el sistema funcione en tiempo real y con una precisión de unos 5 centímetros, mucho más exacta que un GPS.

La información obtenida está creando una base de datos que es analizada mediante inteligencia artificial (IA). “Los objetivos – nos explica Gil Ayalon, director para Europa de Mobileye –, son numerosos. En primera instancia la ciudad obtiene importante información urbana sobre sus calles y avenidas: el estado de las mismas, la ausencia o mal estado de señales y los puntos más peligrosos, tanto para vehículos como para peatones. También puede detectar las horas y zonas más conflictivas en lo que a tránsito respecta y determinar los tiempos de semáforos por ejemplo, adaptándolos a horas punta. Todo esto permite conocer lo que podríamos llamar el perfil de riesgo de la ciudad y que los responsables tomen las medidas para que peatones y vehículos existan de manera más segura”.

Casi tres meses después de su implantación y cartografiados más de 45.000 kilómetros diarios en la ciudad condal, han llegado los primeros resultados. Gracias a las alertas de proximidad (que miden velocidad y proximidad de los vehículos cercanos), se han evitado 668 colisiones, detectado decenas de señales en mal estado e identificado los puntos claves en los atascos y accidentes en los que estuvieron involucrados peatones. Por su parte, las flotas que llevaban las cámaras han reducido sus accidentes, el consumo de combustible gracias a una conducción más segura y acelerado los tiempos de recorrido al mismo tiempo.

Todo esto es un paso previo a la normativa de la UE que comenzará a estar vigente a partir de 2022 y que hará obligatorio el uso de tecnología avanzada de ayuda a la conducción (advanced driver-assistance systems o ADAS). Por ello las previsiones indican que en 2020 se duplicará el número de vehículos equipados con sistemas Mobileye y tres años más tarde se multiplicará por cinco. Este incremento sin duda también tendrá un impacto en las políticas de reducir la contaminación urbana, ya que aprender a conducir de forma más segura, con menos golpes de freno y acelerador, emite menos CO2. Y, finalmente, la opción que podríamos bautizar como gamificación. Para flotas de vehículos, premiar la buena conducción y tener herramientas para evaluar los defectos entre sus empleados, puede resultar un incentivo.

La pregunta es si este tipo de tecnología se convertirá, en breve, en algo obligatorio también para vehículos privados.
Fuente: Quo