Situado en el corazón de las Sierras del norte de Extremadura, flaqueado por el Valle del Jerte, Plasencia y la Sierra de Bejar y atravesado por la carretera N-630 (Gijón-Sevilla) o Ruta de la Plata está Hervás.
Su privilegiada situación lo convierte en un verdadero vergel de la naturaleza, con un microclima especial que proporciona inviernos suaves y veranos frescos. En apenas 30 kilómetros se pasa de alturas superiores a los 2100 m. que abrigan de los vientos fríos del norte y con nieve gran parte del año, hasta los 400 m. donde la dehesa muestra su esplendor. Podemos decir que es un pequeño frasco donde se reúnen todas las esencias, un muestrario de diversos ecosistemas de gran riqueza.
En este vergel, acabo de pasar unos días de descanso y relax. Disfrutando de la primavera. Viendo como los cerezos con apenas 10 días de floración forman un manto blanco. Hoy les he visto repletos de pequeñas cerezas verdes, y muy pronto, en apenas dos meses, estarán con su color rojizo y maduro para poder degustar este delicioso fruto.
He disfrutado del senderismo, por esos bosques de castaños gallegos y pinos y he observado ese paisaje tan verde y florido típico de la primavera.
Hoy me encuentro otra vez en mi Madrid querido, con todo su bullicio de gentes, coches, contaminación. Esperando que llegue otro puente para poder escaparme otra vez a Hervás y disfrutar de esa maravillosa naturaleza.
Su privilegiada situación lo convierte en un verdadero vergel de la naturaleza, con un microclima especial que proporciona inviernos suaves y veranos frescos. En apenas 30 kilómetros se pasa de alturas superiores a los 2100 m. que abrigan de los vientos fríos del norte y con nieve gran parte del año, hasta los 400 m. donde la dehesa muestra su esplendor. Podemos decir que es un pequeño frasco donde se reúnen todas las esencias, un muestrario de diversos ecosistemas de gran riqueza.
En este vergel, acabo de pasar unos días de descanso y relax. Disfrutando de la primavera. Viendo como los cerezos con apenas 10 días de floración forman un manto blanco. Hoy les he visto repletos de pequeñas cerezas verdes, y muy pronto, en apenas dos meses, estarán con su color rojizo y maduro para poder degustar este delicioso fruto.
He disfrutado del senderismo, por esos bosques de castaños gallegos y pinos y he observado ese paisaje tan verde y florido típico de la primavera.
Hoy me encuentro otra vez en mi Madrid querido, con todo su bullicio de gentes, coches, contaminación. Esperando que llegue otro puente para poder escaparme otra vez a Hervás y disfrutar de esa maravillosa naturaleza.







