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domingo, 8 de diciembre de 2013

Los perros también mueven la cola cuando están tristes


Cuando un perro mueve la cola, solemos interpretarlo como un signo de alegría y felicidad. Un grupo de científicos de la Universidad de Trento (Italia) ha descubierto, sin embargo, que el balanceo de su apéndice también es señal de tristeza y que la diferencia reside en el lado hacia el que se incline el movimiento, siendo la derecha señal de emoción positiva y la izquierda, de negativa.

Para obtener esta conclusión, los expertos estudiaron la reacción de distintos perros ante la visualización de grabaciones de otros perros moviendo la cola. Este sesgo en la oscilación del rabo es difícil de apreciar para la vista humana, pero no para la canina, ya que ellos lo detectan con facilidad. Los resultados revelaron que los perros sufrían un incremento de su ritmo cardiaco y ansiedad al ver a otro perro con la cola ligeramente inclinada hacia la izquierda, ya que lo atribuían a sensaciones negativas tales como encontrarse ante un peligro o amenaza. En cambio, cuando el perro del vídeo inclinaba su cola hacia la derecha, su homónimo permanecía totalmente relajado.

Según el estudio, se trata de un tipo de comunicación no intencionada, derivada del funcionamiento asimétrico del cerebro del can. Así, la cola se inclinaría hacia el lado del hemisferio cerebral activo en ese momento.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Las gallinas sienten empatía


Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Bristol (Reino Unido) revela que cuando las gallinas ven a un pollo sometido a estrés muestran los síntomas físicos y psicológicos propios de la empatía, es decir, la capacidad se sentirse afectado y compartir el estado emocional de otro individuo. En concreto, su corazón se acelera, la temperatura de sus ojos disminuye, y cambian su comportamiento, aumentando su nivel de alerta así como los gritos que lanzan a los pollos, a la vez que se reduce el tiempo que dedican a acicalarse y arreglarse las plumas con el pico. Todas estas señales indican una respuesta emocional.

"Nuestra investigación aborda la cuestión de si las aves tienen la capacidad de mostrar respuestas empáticas", asegura Jo Edgar, coautor del estudio que publica la revista Proceedings of the Royal Society B, donde concluyen que la respuesta es positiva "al menos en las hembras adultas".