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lunes, 25 de marzo de 2019

¿Cuántas flores hacen falta para producir un kilo de miel?




Cada abeja obrera recorre durante sus escasos 50 días de vida aproximadamente 40 kilómetros, en los cerca de doscientos mil vuelos que lleva a a cabo, a una velocidad media de 22 km/h. En sus constantes expediciones visita unas 7.200 flores para fabricar 5 gramos de miel.

Eso significa que, para reunir un kilo de este delicioso y nutritivo néctar, hacen falta 1.440.000 flores y la colaboración de 200 obreras. No es una tarea excesiva, si se tiene en cuenta que en una colmena suelen vivir entre 30.000 y 60.000 individuos, dado que la reina puede llegar a poner 3.000 huevos en un solo día.

La actividad anual de las abejas melíferas de una misma colonia alcanza una producción media de entre 20 y 30 kilos de miel. El producto fabricado a partir del néctar de las flores puede ser monofloral, si es de una sola variedad de flor –azahar, romero, lavanda–, o multifloral, de varias especies.

La miel de las abejas se usaba en el antiguo Egipto y en Grecia para embalsamar a los muertos, ya que este producto contiene sustancias bactericidas y conserva de la putrefacción los jugos de las plantas, las raíces, las flores, las frutas y hasta la carne. A su vez, el veneno de abeja es 500.000 veces más fuerte que cualquier antibiótico conocido.
 fuente: muy interesante.

jueves, 14 de marzo de 2013

La cafeína activa la memoria de las abejas



 Nadie se imagina a la abeja Maya tomándose una tacita de café para empezar a funcionar, pero lo cierto es que la cafeína ayuda a las abejas a recordar mejor donde están las flores. Un equipo de científicos ha estudiado este efecto y publica sus resultados en la revista Science.

Los investigadores, de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), suministraron a las abejas néctar que contenía cafeína en las mismas dosis que algunos géneros de plantas como Coffea y Citrus, y comprobaron que, un día después de consumirlo, las abejas eran tres veces más propensas a recordar el aroma floral y a regresar a la planta. Además, tres días después, el doble de las abejas que habían tomado cafeína eran capaces de regresar.  “La cafeína en el néctar mejora la habilidad de las abejas para encontrar alimento, y a su vez proporciona a la planta polinizadores más fieles, que volverán a por más néctar”, ha explicado Geraldine Wright, una de las autoras de la investigación.

Al igual que el café negro muy fuerte tiene un sabor muy amargo para el paladar humano, las concentraciones muy altas de cafeína repelen a las abejas. Por eso, las concentraciones de cafeína en el néctar de las plantas tampoco son tan fuertes como para repeler a las abejas, pero sí lo suficiente como para activar la memoria en estos animales.

Este trabajo forma parte de una serie de estudios encaminados a investigar sobre los peligros que amenazan a los insectos polinizadores y a desarrollar estrategias para mitigarlos, ya que la disminución de las poblaciones de abejas tiene consecuencias graves para la agricultura y ecosistemas.


sábado, 22 de septiembre de 2012

El GPS de las Abejas




En la escala de una abeja, las flores del campo están muy separadas entre sí, y si se va de una a otra sin seguir un cierto orden, el gasto energético es tan grande que puede no compensarse con la energía que obtienen del néctar recolectado. Sin embargo, las abejas son capaces de encontrar la ruta más eficiente para aprovechar sus salidas del nido, según revela un estudio publicado en la revista PLos Biology, el primero que demuestra en condiciones naturales la capacidad de orientación y memoria de las abejas.

Los investigadores, de la Universidad Queen Mary de Londres, crearon cinco flores artificiales equipadas con sensores de movimiento e impregnadas con gotas de sacarosa y las colocaron en un campo de un kilómetro de diámetro. "Mediante modelos matemáticos, diseccionamos el proceso de aprendizaje de los abejorros e se identificó cómo se puede descifrar esta solución óptima sin un mapa. Inicialmente, las rutas eran largas y complejas, y los insectos volvían a visitar flores vacías varias veces", ha explicado Mathieu Lihoreau, uno de los investigadores. "A medida que ganaban experiencia, los abejorros iban refinando sus rutas a través del ensayo y error".

Además, el estudio ha probado también la capacidad de memoria de estos animales: "al quitar una flor, los insectos continuaban buscando en ese lugar. Así, parece que las abejas no olvidan fácilmente una flor fructífera", ha señalado Lars Chittka, también autor del trabajo. Por otro lado, las grabaciones mostraron que cada insecto tenía un destino y una ruta favoritos.

El estudio puede ayudar a proteger a estos animales. "Comportamientos aparentemente complejos pueden ser descritos por reglas relativamente simples que se pueden describir matemáticamente", ha indicado Chris Rawlings, participante en el estudio. "Esto significa que ahora podemos usar las matemáticas para saber cuándo el comportamiento de las abejas puede verse afectado por su entorno y para evaluar, por ejemplo, el impacto de los cambios en el paisaje".
Muy interesante.