lunes, 23 de febrero de 2026

APOLONIA




 La virgen  a la que arrancaron los dientes y acabó siendo patrona de los dentistas

Apolonia, una santa muy desconocida, fue canonizada muy pronto y olvidada por la historia durante siglos tras sufrir un tremendo martirio

¿Sabíais que los dentistas también tiene patrona? Pues la tienen. Se trata de santa Apolonia, cuya historia, como la de muchos santos primigenios, hunde sus raíces en plena época romana y se mezcla con leyendas.


De hecho, poco se sabe de la buena de Apolonia. Y lo que se sabe viene de fuentes diferentes y, en ciertos aspectos, contradictorias. Así, Santiago de la Vorágine, cronista del santoral, nos dice que se trataba de una mujer virgen sencillísima y virtuosísima, que fue martirizada siendo anciana. Bueno, tenía 49 años, por lo que eso de anciana es subjetivo.


Según nos cuenta, Apolonia fue víctima de la persecución de los cristianos por parte de las autoridades romanas en el siglo III. Una vez detenida, y como era costumbre entonces, le arrancaron los dientes y la condenaron a morir en la hoguera. De acuerdo con su crónica, la santa aceptó su destino y fue ella quien se tiró a las llamas.

Esa versión, no obstante, no es la única. Existe otra que abunda más en la vida de la santa. Según parece, era hija de un romano pagano y una cristiana. Su padre le dio el nombre en honor a Apolo; su madre le transfirió la fe.


Una fe que acabó siendo determinante para ella. No en vano, y conociendo que iba a haber una purga contra los cristianos, avisó a su comunidad para que escapara, pero ella fue capturada. Esa crónica dice que, efectivamente, le arrancaron los dientes y la condenaron a la hoguera, pero como todo buen mártir, no sucumbió a las llamas y finalmente fue decapitada.


Pero más allá de la leyenda, hay una cosa que llama la atención de la historia de santa Apolonia. Y es que, a pesar de ser canonizada muy pronto, apenas unos años después de su martirio, prácticamente desapareció del imaginario colectivo hasta que su memoria fue recuperada en el siglo XVI.

Es a partir de entonces cuando comienza de verdad a mostrarse su imagen en lienzos, generalmente con unas tenazas -por aquello de los dientes arrancados- o junto a las llamas.


Así que ya sabéis, cada vez que os duelan las muelas, acordaos de la buena de Apolonia.


jueves, 19 de febrero de 2026

La lluvia que genera la selva del Amazonas vale 20.000 millones al año



 La selva del Amazonas “fabrica” lluvia, algo que tiene un valor económico para la agricultura y que pone precio a las compensaciones para frenar la desforestación


Los bosques tropicales son sumideros de carbono y santuarios de biodiversidad, pero su papel como “máquinas del agua” suele quedarse en segundo plano. Cuando se tala selva, la región tiende a secarse y volverse árida. El agua tiene un valor, sobre todo para la agricultura de todo el mundo que depende de ella. Esto también se traduce en cuánto dinero se puede pagar para evitar que desaparezca la selva del Amazonas.


Los autores del estudio, publicado en Communications Earth & Environment, se centraron en una pregunta simple y delicada: ¿cuánta lluvia “genera” un metro cuadrado de bosque tropical cada año? Para responder, reunieron dos tipos de evidencias. Por un lado, resultados de modelos climáticos, incluidos los de la familia CMIP6, una gran colección internacional de simulaciones usada para estudiar el clima y escenarios de cambio de uso del suelo. Por otro, estimaciones basadas en observaciones satelitales de precipitación, que captan lo que ocurre en el mundo real con menos suposiciones, pero también con sus propias incertidumbres.


En promedio, cada metro cuadrado de bosque tropical contribuye a unos 240 litros de lluvia al año en la región que lo rodea. En el caso del Amazonas, el valor sube a unos 300 litros por metro cuadrado y año. La selva no se limita a recibir lluvia, también ayuda a mantenerla circulando.


El mecanismo es la evapotranspiración. Las plantas liberan vapor de agua a la atmósfera al “sudar” por sus hojas, y el suelo húmedo también evapora. Esa humedad alimenta nubes y, más tarde, precipitación. Si se sustituye selva por pastos o cultivos, la atmósfera recibe menos vapor, y la probabilidad de lluvia baja, a escalas que van desde decenas hasta miles de kilómetros.


El trabajo también estimó cuánto cae la lluvia cuando se pierde bosque. Al sintetizar estudios previos y simulaciones, los autores calcularon una sensibilidad media: por cada punto porcentual de pérdida de bosque tropical, la lluvia anual regional disminuye unos pocos milímetros, con un rango de incertidumbre que refleja que los modelos no se ponen completamente de acuerdo y que las observaciones suelen sugerir impactos más fuertes.


Luego llega la parte que hace levantar cejas en un ministerio de finanzas. Para traducir litros en euros o dólares, el estudio aplicó un precio medio del agua en el sector agrícola brasileño. Con ese enfoque, la lluvia “aportada” por el bosque amazónico equivale a unos 59,40 dólares por hectárea al año. Al multiplicarlo por la extensión de la Amazonia Legal brasileña, el resultado ronda los 20.000 millones de dólares anuales en “servicios” de generación de lluvia. Como resume el equipo: “Estimamos que el Amazonas por sí solo produce lluvia valorada en 20.000 millones de dólares cada año”.


El precio del agua varía, y la economía real no funciona con una tarifa única. Aun así, sí marca un suelo de conversación: si la selva sostiene una parte relevante del agua que usa la agricultura de secano, ignorarlo en políticas públicas y financiación climática resulta cada vez más difícil de justificar. Cuando el bosque se seca, también se seca una parte del negocio. Quizá así lo terminen de entender.

Fuente: Quo

miércoles, 11 de febrero de 2026

Puente Besson (Burgos)

 Bessón da nombre a un pequeño puente, uno de los más emblemáticos de la ciudad

Quienes pasean hoy junto al río Arlanzón cruzan casi sin pensarlo el Puente de Bessón, una pasarela peatonal integrada en la vida cotidiana de la ciudad. Sin embargo, tras ese nombre hay una figura clave del Burgos del siglo XIX, ligada a la educación, la política municipal y la mejora de las infraestructuras urbanas.

Eduardo Augusto de Bessón (1822–1898) fue jurista, profesor, abogado y político. Nacido en Madrid, desarrolló gran parte de su trayectoria profesional y pública en Burgos, ciudad a la que quedó estrechamente vinculado. Su perfil intelectual y su compromiso con la vida local le situaron en puestos de relevancia, llegando a ser alcalde de Burgos entre 1878 y 1879.

Bessón estuvo especialmente ligado al ámbito educativo. Fue catedrático de Lógica y secretario del Instituto de Segunda Enseñanza, ubicado entonces en el antiguo Colegio de San Nicolás, una institución clave en la formación de generaciones de burgaleses. Precisamente esa vinculación con el instituto explica el origen del puente que hoy lleva su apellido.

A mediados del siglo XIX, el acceso al centro educativo resultaba incómodo y poco seguro para alumnos y profesores, que debían cruzar el Arlanzón por pasos alejados o inadecuados. En 1856, Eduardo Augusto de Bessón impulsó ante el Ayuntamiento la construcción de un paso directo que conectara el entorno del actual Palacio de Justicia, en el Paseo de la Audiencia, con la zona del instituto.

La iniciativa prosperó y dio lugar a un puente peatonal que facilitó la movilidad en esa parte de la ciudad de Burgos y mejoró la comunicación entre ambas orillas del río. En reconocimiento a su promotor, la infraestructura adoptó el nombre de Puente de Bessón, aunque popularmente también se le ha conocido como Puente de la Audiencia.

Más allá de su función práctica, el puente se convirtió con el tiempo en un elemento más del paisaje urbano de Burgos, testigo de la evolución de la ciudad y de su relación con el Arlanzón. Hoy, su nombre recuerda a una figura que supo combinar su labor intelectual, su compromiso institucional y su visión de ciudad.


sábado, 7 de febrero de 2026

¿Es malo irse a dormir tarde?



 ¿Te has preguntado alguna vez si es malo irse a dormir tarde? Trasnochar puede ser un riesgo para tu corazón


En España, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), es habitual irse a dormir tarde. Muchas personas se van a dormir entre las 23:00 h y la 01:00 h, a causa de factores como el horario laboral, cenas tardías y ocio. 


Un estudio reciente de más de 320.000 personas descubrió que irse a dormir tarde aumenta las probabilidades de tener malos hábitos como fumar o tener horarios descontrolados, lo que a su vez aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El estudio se realizó a personas de entre 39 y 74 años, pertenecientes al Biobanco del Reino Unido sin enfermedad cardiovascular conocida.


Según el estudio, cuando nos quedamos hasta tarde viendo una serie hasta tarde o salimos con los amigos a tomar algo, trasnochamos y eso podría poner en riesgo el corazón, sobre todo para las mujeres. Los participantes que se describieron como personas “nocturnas” tenían un 16% más de riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral en comparación con aquellos que no indicaron una hora de preferencia para irse a dormir. 

¿Es malo irse a dormir tarde? El descontrol horario afecta a tu salud

El estudio, financiado parcialmente por la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), indica que las personas deberían intentar dormir bien para reducir el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares. Quisieron averiguar cómo la desalineación circadiana, el desajuste entre el reloj interno del cuerpo y las horas a las que las personas se acuestan y se despiertan, podría afectar al corazón. 


Según Sina Kianersi, investigadora del Hospital de Brigham and Women’s de Boston, es un desajuste que puede alterar la respuesta del cerebro a las señales de recompensa. Esto hace que las personas adopten comportamientos más arriesgados que pueden afectar a la salud cardiovascular, como por ejemplo, seguir una dieta inadecuada, fumar tabaco o tener horarios irregulares.

Kianersi y sus compañeros descubrieron que una persona que trasnochaba tendría más probabilidades de tener una puntuación baja en el cuestionario “Life’s Essential 8” de la AHA. Un cuestionario que analiza ocho parámetros de estilo de vida y salud: la alimentación, el ejercicio físico, fumar tabaco, la presión arterial, la glucemia, el colesterol, un sueño saludable y el Índice de Masa Corporal (IMC). Según los resultados del estudio, las personas que trasnochan tienen tendencia a tener una puntuación baja por fumar o vivir con un fumador y dormir mal. 


Kristen Knutson, profesora de la Universidad Northwestern en Illinois, sugiere a las personas que se van a dormir tarde y que no siguen un horario para descansar adecuadamente que pueden tomar medidas para evitar riesgos cardíacos. Las personas que trasnochan no son siempre menos saludables, pero les resulta más difícil tener un estilo de vida saludable.