jueves, 19 de febrero de 2026

La lluvia que genera la selva del Amazonas vale 20.000 millones al año



 La selva del Amazonas “fabrica” lluvia, algo que tiene un valor económico para la agricultura y que pone precio a las compensaciones para frenar la desforestación


Los bosques tropicales son sumideros de carbono y santuarios de biodiversidad, pero su papel como “máquinas del agua” suele quedarse en segundo plano. Cuando se tala selva, la región tiende a secarse y volverse árida. El agua tiene un valor, sobre todo para la agricultura de todo el mundo que depende de ella. Esto también se traduce en cuánto dinero se puede pagar para evitar que desaparezca la selva del Amazonas.


Los autores del estudio, publicado en Communications Earth & Environment, se centraron en una pregunta simple y delicada: ¿cuánta lluvia “genera” un metro cuadrado de bosque tropical cada año? Para responder, reunieron dos tipos de evidencias. Por un lado, resultados de modelos climáticos, incluidos los de la familia CMIP6, una gran colección internacional de simulaciones usada para estudiar el clima y escenarios de cambio de uso del suelo. Por otro, estimaciones basadas en observaciones satelitales de precipitación, que captan lo que ocurre en el mundo real con menos suposiciones, pero también con sus propias incertidumbres.


En promedio, cada metro cuadrado de bosque tropical contribuye a unos 240 litros de lluvia al año en la región que lo rodea. En el caso del Amazonas, el valor sube a unos 300 litros por metro cuadrado y año. La selva no se limita a recibir lluvia, también ayuda a mantenerla circulando.


El mecanismo es la evapotranspiración. Las plantas liberan vapor de agua a la atmósfera al “sudar” por sus hojas, y el suelo húmedo también evapora. Esa humedad alimenta nubes y, más tarde, precipitación. Si se sustituye selva por pastos o cultivos, la atmósfera recibe menos vapor, y la probabilidad de lluvia baja, a escalas que van desde decenas hasta miles de kilómetros.


El trabajo también estimó cuánto cae la lluvia cuando se pierde bosque. Al sintetizar estudios previos y simulaciones, los autores calcularon una sensibilidad media: por cada punto porcentual de pérdida de bosque tropical, la lluvia anual regional disminuye unos pocos milímetros, con un rango de incertidumbre que refleja que los modelos no se ponen completamente de acuerdo y que las observaciones suelen sugerir impactos más fuertes.


Luego llega la parte que hace levantar cejas en un ministerio de finanzas. Para traducir litros en euros o dólares, el estudio aplicó un precio medio del agua en el sector agrícola brasileño. Con ese enfoque, la lluvia “aportada” por el bosque amazónico equivale a unos 59,40 dólares por hectárea al año. Al multiplicarlo por la extensión de la Amazonia Legal brasileña, el resultado ronda los 20.000 millones de dólares anuales en “servicios” de generación de lluvia. Como resume el equipo: “Estimamos que el Amazonas por sí solo produce lluvia valorada en 20.000 millones de dólares cada año”.


El precio del agua varía, y la economía real no funciona con una tarifa única. Aun así, sí marca un suelo de conversación: si la selva sostiene una parte relevante del agua que usa la agricultura de secano, ignorarlo en políticas públicas y financiación climática resulta cada vez más difícil de justificar. Cuando el bosque se seca, también se seca una parte del negocio. Quizá así lo terminen de entender.

Fuente: Quo

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