sábado, 16 de enero de 2016

Nacimiento río Arlanzón



El río Arlanzón nace muy cerca del Puerto del Manquillo, en la vertiente sur de la Sierra de la Demanda, sobre las laderas del pico San Millán. El nacimiento no es más que una exigua surgencia entre la vegetación que aguas abajo gana rápidamente caudal. Su visita es muy sencilla partiendo del puerto y subiendo por las pistas que ascienden al pico San Millán. Esta vez, intentamos llegar remontando aguas arriba el barranco donde nace, convirtiendo el recorrido en una "misión exploratoria".

Partiendo de Burgos y pasando Pineda de la Sierra, llegaremos al puerto en algo menos de una hora. Sin embargo, como he mencionado, no subimos hasta él, sino que dejamos el coche junto a la curva anterior. Allí mismo desemboca el arroyo del naciente Arlanzón tras descender por un frondoso barranco. Tras girar hacia el NO., sirve de divisoria durante muchos kilómetros entre las Sierras del San Millán y del Mencilla. Junto a la curva, sobre un pequeño llano, aparcamos el coche.

Estamos a 1392 metros de altura y el Arlanzón nace unos dos kilómetros arroyo arriba a una cota unos 300 metros mayor. Allí mismo nace una amplia pista que sube paralela al arroyo. El estado de su firme es muy bueno, incluso carrozable, y gana altitud suavemente siguiendo el cauce del arroyo siempre a nuestra izquierda. El río no lo podemos ver apenas al impedírnoslo la exuberante vegetación, escuchamos su murmullo y el crepitar al realizar pequeños saltos.

Así que, tras las dificultades pasadas, bajamos cómodamente por la pista, que nos parece una autopista, hasta el desvío a la derecha. En apenas diez minutos, llegamos a través de un sendero hasta el nacimiento del Arlanzón. El manantial se halla indicado con un gran panel de madera que sobresale sobre la vegetación que lo rodea todo. Estamos a 1705 metros de altitud.


Una vez en la carretera, ya solo tenemos que recorrer en dirección a Pineda de la Sierra, los escasos trescientos metros que nos separan de la curva donde habíamos dejado el coche.


lunes, 11 de enero de 2016

¿Es sano no lavarse el pelo con champú?



Se ha convertido en una tendencia muy popular últimamente. ¿Es correcta?
¿Menos es más cuando se trata de nuestro pelo? La tendencia de dejar de lado los champús y lavarse el cabello con acondicionadores ha sido ampliamente extendida por personajes conocidos pero, ¿es realmente sano para el cabello y el cuero cabelludo no usar champú?


Según expertos del Westside Mount Sinai Dermatology de la ciudad de Nueva York (EE.UU.) todo depende en gran medida del tipo de cabello que tenga cada uno. “No existe una talla única para todas las situaciones. Todo depende del tipo de cabello. Hay algunos que toleran este método mejor que otros”, expone Angela Cordero, directora del centro.

Lavar el cabello con productos alternativos a los detergentes contenidos por los champús, desde mezclas caseras con bicarbonato de sodio y vinagre de sidra de manzana a una gran variedad de productos manufacturados que contienen aceites naturales y sin detergentes se ha convertido en una moda actualmente.

Según los expertos, si no utilizamos productos para mejorar el peinado como geles, sprays o espumas, no hay motivo para lavar el pelo con champú a menudo, ya que las proteínas de las que se componen el pelo cubren el cabello y lo protegen (glándula sebácea). Sin embargo, sí que existen otras razones por las que es necesario emplear un champú regularmente. Por ejemplo, el cuero cabelludo necesita asearse de la suciedad del ambiente, del sudor seco, de las células muertas de la piel... y todo ello precisa de un jabón líquido, ya que los aceites y acondicionadores no eliminan las impurezas del medio ambiente.

Los dermatólogos exponen que quien no utiliza champú con detergente para limpiar el cuero cabelludo corre el riesgo de desarrollar infecciones fúngicas y bacterianas así como irritación o descamación. El uso regular del champú habitual también ayuda a controlar y tratar problemas del cuero cabelludo, como la psoriasis, el eccema y la caspa.
De muy interesante.

miércoles, 6 de enero de 2016

Monasterio de La Cartuja de Miraflores (Burgos)




La Cartuja de Miraflores es un monasterio de la Orden de los Cartujos edificado en una loma a unos tres kilómetros del centro de la ciudad española de Burgos, comunidad autónoma de Castilla y León.

Su origen se remonta al año 1442, cuando el rey Juan II de Castilla decidió donar a la Orden de los Cartujos para su conversión en monasterio un palacio de recreo ubicado a las afueras de la ciudad de Burgos, que había sido erigido por su padre Enrique III en 1401. De esta manera, el rey cumplía la voluntad de su padre señalada en su testamento. Los monjes cartujos, procedentes de otras casas de la orden en la época, se instalaron en este sitio hasta que un incendio producido en 1452 provocó la destrucción del palacio.

En 1453 se decidió construir un nuevo edificio, el existente en la actualidad, pasando a llamarse Cartuja de Santa María de Miraflores. Las obras fueron encargadas a Juan de Colonia, comenzando en 1454, siendo continuadas a su muerte por su hijo, Simón de Colonia.

Las obras se completaron en 1484 a instancias de la reina Isabel la Católica, hija superviviente de los reyes Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, que fueron sepultados cerca del ábside de la nave del templo.

Es una joya del arte gótico final, en su conjunto destaca la iglesia, con portada occidental en estilo gótico isabelino decorada con los escudos de sus fundadores. El templo consta de una única nave cubierta con bóveda estrellada, con capillas laterales, y rematada por un ábside poligonal.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Pino más que singular



Pino-roble en Canicosa  (Burgos)

Pero si hay un árbol que llama la atención entre el extenso paraje boscoso de la zona es el curioso caso del pino-roble. Único en el mundo. Se trata de dos árboles en uno, un pino que ha crecido dentro de un roble y que se ha abierto camino hasta poder crecer. ¿La culpable? Se cree que fue una ardilla al dejar una semilla de pino en el tronco del roble, desarrollándose así hasta alcanzar los cuatro metros de altura. Sea como fuere, la estampa es insólita. Como también lo es el pino-roca, a escasos metros, otro ejemplo del inusial modelo de convivencia de nuestra fauna. Lamentablemente, un hongo amenaza la vida del pino-roble, por lo que si quiere disfrutar de la presencia en vivo de este capricho de la naturaleza, le aconsejamos visitarlo cuanto antes

FELIZ AÑO 2016



                                   !!!   FELIZ  AÑO  2016  ¡¡¡

                           Os deseo traiga mucha  FELICIDAD  y  buena   SUERTE

domingo, 27 de diciembre de 2015

ARCO DE SANTA MARIA (Burgos)




El arco de Santa María, mencionado ya en el Poema del Mío Cid, es un monumento emblemático de la ciudad de Burgos.

Su configuración actual data del segundo tercio de siglo XVI, obra de Juan de Vallejo y de Francisco de Colonia, que concibieron su remodelación como un castillo señorial con dos robustos cubos y un gran arco de triunfo en honor de Carlos V.
En el arco están representados, además del emperador Carlos V, los principales personajes de la naciente Castilla: los dos principales jueces; Laín Calvo y Nuño Rasura, el fundador de Burgos, conde Diego Porcelos, el primer conde independiente Fernán González y el Cid Campeador, figuras esculpidas por Ochoa de Arteaga.

Todo ello hace del Arco de Santa María, la más señorial de las puertas de la ciudad, sede de la municipalidad hasta 1791.

Tras una cuidada restauración de su interior que acogió también en sus tiempos  el Museo Arqueológico (1878-1955), fue reabierto en 1994 como Centro Cultural Histórico-Artístico, con aspiraciones a convertirse en el Museo de la Ciudad, que reúna lo más significativo en la historia de la misma.
    
Su amplio espacio central está presidido por un gran lienzo de Vela Zanetti alusivo al nacimiento de la Castilla Independiente, y en él destacan también dos arcos mudéjares de yesería, que, pertenecientes según se cree a la portada del castillo, fueron trasladados aquí a comienzos del siglo XIX.

Entre las piezas ya reunidas en su Sala de Poridad o del Secreto, cubierta de bello artesonado mudejar del siglo XIV, se pueden admirar valiosos motivos cidianos, como un hueso del Cid con su documento de autenticidad, una reproducción de la espada Tizona realizada por el orfebre burgalés Maese Calvo, el óleo "Figuras de Romance", del también pintor burgales Marceliano Santa María y una edición facsimilar del Poema de Mio Cid. También podemos observar en la misma sala: el sillón de los Jueces de Castilla, la Vara de Burgos o de Castilla, medida universalizada por Felipe II, la llave del castillo y el Brasero y la Puerta de acceso al Archivo del Arco.


FELIZ NAVIDAD 2015


                                           
            CON TODO EL CARIÑO PARA TODOS!!!