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sábado, 17 de enero de 2026

China planta árboles a tal ritmo que ha cambiado el ciclo del agua

 


China planta árboles sin parar: ha reforestado tanto en dos décadas que el ciclo del agua se ha modificado, llevando agua a unas regiones y dejando secas a otras

China lleva medio siglo plantando barreras verdes, protegiendo bosques y restaurando pastizales para frenar la desertificación y el cambio climático. El programa más famoso, la Gran Muralla Verde, empezó en 1978 y ha contribuido a que la cobertura forestal nacional supere el 25% del territorio, un salto enorme desde el 10% de 1949.

A la vez, el plan “Grain for Green” paga a agricultores para convertir cultivos en bosques o praderas, y la “Natural Forest Protection Program” restringe la tala. Muchos estudios han aplaudido la recuperación ecológica, pero también señalaron efectos colaterales sobre el agua, porque más vegetación, sobre todo árboles con raíces profundas, liberan más humedad. Ahora, un trabajo en Earth’s Future pone números a ese intercambio entre verde y agua, y revela un mapa sorprendente de ganadores y perdedores.

Más agua, y también menos en otras zonas

Un equipo internacional analizó cómo los cambios de cobertura del suelo entre 2001 y 2020, desde la expansión de bosques en el este monzónico hasta la restauración de pastizales en el noroeste árido, han alterado la disponibilidad de agua en China. La clave es la evapotranspiración, el agua que se va al aire desde suelos y plantas, y que se «recicla»” cuando después cae en forma de lluvia, a veces muy lejos de donde se evaporó. Con datos de satélite de alta resolución y un modelo de seguimiento de humedad atmosférica, los autores calcularon que la evapotranspiración subió más que la precipitación a escala nacional, lo que implica pérdidas locales de agua, aunque con grandes diferencias regionales.

Encontramos que los cambios de cobertura terrestre redistribuyen el agua”, dijo por correo Arie Staal, coautor del estudio y profesor en la Universidad de Utrecht. “China ha hecho una revegetación a escala masiva en las últimas décadas. Han restaurado ecosistemas, especialmente en la meseta de Loes, y eso también ha reactivado el ciclo del agua”. Esto quiere decir que en la región monzónica oriental y en el noroeste árido, que suman el 74% del país, disminuyó la disponibilidad de agua para personas y ecosistemas. En cambio, la meseta tibetana, que ocupa la parte restante, recibió más agua que antes.

Las cuentas del agua no le salen a los Chinos

¿Por qué ocurre esto? Porque el viento puede transportar el vapor miles de kilómetros. Lo que los árboles bombean al aire en un lugar no siempre vuelve a caer allí. En bosques y praderas la evapotranspiración suele aumentar, más aún en bosques, ya que los árboles alcanzan agua en profundidad en momentos secos. El estudio cifra ese intercambio y muestra mapas en los que sube la evapotranspiración y, en paralelo, la lluvia no compensa esas pérdidas en buena parte del este y del noroeste. En conjunto, el ciclo del agua se activó, pero “a escala local se pierde más agua que antes”, dijo Staal.

El norte chino ya sufre estrés hídrico, alberga el 46% de la población y el 60% de la tierra cultivable, pero solo dispone del 20% del agua. Si la planificación del agua no incorpora estos efectos del reverdecimiento, advierten los autores, iniciativas como los trasvases norte-sur pueden no rendir lo esperado.

En cualquier país, los proyectos de reforestación o restauración deben evaluarse caso por caso desde la óptica del agua: qué se evapora, dónde lloverá después y quién gana o pierde. Reverdecer sigue siendo crucial para proteger suelos y clima, pero no es gratis en agua. Hacerlo bien exige medir, modelizar y ajustar las plantaciones a la hidrología real del territorio, no basta con plantar árboles.

Quo.

jueves, 28 de abril de 2022

UNOS ESCOLARES INVENTAN UN NUEVO FILTRO QUE ELIMINA EL PLOMO DEL AGUA

 

Un grupo de adolescentes de Estados Unidos inventa un filtro de plástico biodegradable para detectar y separar el plomo del agua del grifo

“No sé si es tóxica o segura, ¿cómo lo descubro?”, se preguntaba una mujer de Michigan en un vídeo cuando abría el grifo y el agua salía de color marrón. Rebecca Bushway, profesora de Química en el centro educativo Barrie Middle and Upper School (Maryland, EE UU), lo vio y pensó que se podría diseñar un filtro que avisase si el agua está contaminada por el plomo antes de que se volviese marrón.

Bushway le propuso a sus alumnos de bachillerato hacer un pequeño filtro para quitar el plomo del agua con materiales baratos y les pareció buena idea. El proyecto consiste un filtro de 7,62 centímetros de alto de plástico biodegradable.


El agua contaminada pasa por el adaptador y golpea en una placa que ralentiza el flujo. Así el agua tiene más tiempo para reaccionar con el fosfato de calcio que hay en la placa. Allí el plomo se une al fósforo y el calcio se queda libre. A continuación, el fosfato de plomo sube a la superficie y reacciona con el yoduro de potasio, esta mezcla vuelve el agua amarilla e indica que el plomo está presente. Por último, el agua filtrada, que ya es apta para beber, pasa por un tubo hacia el exterior.

Rebecca Bushway y Jon Kidder, director de la escuela, acaban de presentar esta idea en la Sociedad Americana de Química y, pretenden añadirle al modelo una luz para que se encienda antes de que el agua se vuelva amarilla. Además, han pensado en venderlo por un dólar.

EL AGUA CONTAMINADA POR PLOMO EN EE UU

Aunque desde hace 20 años se ha reducido la exposición al plomo en Estados Unidos, este metal pesado se puede detectar en el agua de algunos grifos, según la organización Healthy Children. Si los niveles de plomo en el agua son altos, pueden causar daños en el cerebro o riñones o en la producción de glóbulos rojos de la sangre.

En 2017, un estudio mostraba es más probable que los niños y adolescentes estadounidenses que no beben agua del grifo tengan caries en los dientes. A su vez, quienes sí la tomaban, sus niveles de plomo en sangre eran elevados. El miedo en la población a beber agua del grifo aumentó en 2014 cuando el río Flint (en Michigan), que abastece de agua a la ciudad del mismo nombre, no fue tratada para su consumo y afectó a más de 100.000 habitantes.

El año pasado, las autoridades de Michigan emitieron una declaración de emergencia para que los habitantes de la ciudad de Benton Harbor dejaran de usar el agua del grifo por los altos datos de plomo. Sin embargo, el problema empezó ya en 2018.  El estado recomienda usar agua embotellada hasta que se reemplacen la línea de servicio que es de plomo. En marzo deeste año, la Agencia de Protección Ambiental de EE UU concluyó en un informe realizado en Benton Harbor que el buen uso de los filtros reduce el plomo en el agua potable.

domingo, 10 de abril de 2016

El agua fría refresca cuando hace mucho calor?



Pues aunque parezca mentira, no: si nos damos una ducha fría, el cuerpo intenta compensar el cambio brusco de temperatura y aumenta la sensación de sofoco.


 Consejos para cuidar la piel en la ducha
Un duchazo helado obliga al organismo a compensar la repentina bajada de temperatura para recuperar los 36,5 grados centígrados que, por término medio, le corresponden a nuestro organismo para cumplir con sus necesidades fisiológicas.

Y este proceso, que implica un gasto de energía, se acompaña de una mayor sensación de calor. Dicho de otro modo, lejos de refrescarnos, nos sofoca.  De hecho, antes de tomar esta drástica medida, expertos como el neurocientífico australiano Robin McAllen, del Florey Institute of Neuroscience and Mental Health, recomiendan beber una taza de té caliente en los peores días de la canícula. Porque un brebaje humeante estimula la sudoración, el mejor mecanismo con el que cuenta el cuerpo humano para refrigerarse, como explica la periodista Elena Sanz en el Extra Preguntas & Respuestas nº 36 de Muy Interesante.

Aunque el agua fría sí es recomendable para recuperarse tras realizar ejercicio intenso. Después de correr o montar en bicicleta, por ejemplo, un baño de veinticuatro minutos a entre 10 y 15 grados centígrados ayudará a que se recuperen tus músculos, según un estudio que publicaba el New England Journal of Medicine.

Y si quieres perder peso, una inmersión a baja temperatura también puede ser tu aliada, ya que se ha comprobado que activa la grasa parda o grasa buena, la encargada de quemar calorías para generar calor.