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lunes, 8 de noviembre de 2010

Puerta del Sarmental


La puerta del Sarmental de la catedral de Burgos construida entre 1230-1240 se situa en el crucero sur de la catedral y constituye uno de los cuatro accesos de entrada al templo desde el exterior. Se trata de uno de los mejores conjuntos escultóricos del clasicismo gótico del S. XIII en España y está dedicada al tema arcaizante de Cristo en Majestad.


Su iconografía es la siguiente: en el centro del tímpano aparece Cristo en Majestad, en actitud de bendecir con la mano derecha mientras con la izquierda sujeta el libro de la Nueva Ley que apoya en la rodilla.


A su izquierda y derecha están el ángel y animales símbolo de los evangelistas y Tetramorfo: San Marcos al lado del león y San Lucas al lado del toro que parecen escribir el Nuevo Testamento. Los otros dos evangelistas van colocados en un nivel superior: San Juan encima del águila y San Mateo encima del ángel (los dos también sentados y escribiendo sobre atriles). Estos últimos están representados en la parte superior del tímpano que aparece dividido en dos por un saliente ondulado, que parece una ola marina y que simboliza la bóveda celeste cobijando a Cristo.

jueves, 5 de febrero de 2009

EL PESCADOR

En mi juventud, una de las aficiones que tenía era ir a pescar con caña. Normalmente lo hacia en el rió Arlanzon en el bonito pueblo de Pineda de la Sierra. Al principio me pasaba como a todos, que no pillaba ninguna trucha. Yo veía a otros pescadores que echaban la caña y enseguida sacaban alguna pieza y me preguntaba: si yo estoy en el mismo río y en el mismo sitio como es posible que no saque ninguna. Tenia el mismo cebo que ellos, luego era cosa de habilidad, hasta que conseguí mi truquillo a base de experiencia.

Recuerdo que me encontraba con un hombre que subía de Villorobe a pescar a Pineda, vivía en aquel pueblo y creo que era natural de allí, de Villorobe que por cierto hoy día ya no existe el pueblo porque lo ha tapado el pantano de Uzquiza. Nunca conseguí ver con que cebo pescaba aquel hombre. Bueno ni yo ni ningún otro pescador que nos encontrábamos con él. Era todo un misterio. Lo que sí que era cierto, que si nosotros pescábamos 10 truchas, él no bajaba de 20. Todo un misterio.

Una vez que conseguí mi truco, también conseguía pescar bastante ante la envidia de los demás pescadores que no lograban pescar nada. Les pasaba lo mismo que me ocurría a mí al principio, que lanzaban el anzuelo en el mismo sitio sin lograr pescar ni un renacuajo. Así que se enfurecían y me decían:¿Qué hace usted para pescar? "Nada,les contestaba, es cosa de habilidad".

Y a más de uno le daba mi cebo y le dejaba pescar donde yo estaba. Y yo me iba a otro lugar. Cuando regresaba le preguntaba: ¿Qué tal? "Nada, me decían, no he conseguido pescar nada". Pues ya ve, le respondía, le dejé el sitio y le dejé mi cebo y no pescó nada. Luego, es cosa de habilidad.

Que por cierto, se me daba muy bien. Yo he conseguido en verano, cuando baja poco agua y esta está más caliente, intuir donde podía haber alguna trucha. Y conseguía arrastrar y meter el anzuelo debajo de las piedras y hasta sacar la trucha. Todo un arte.